Domingo 14 de Marzo de 2010
Angel Lungo asegura que antes del fatal desenlace de la pelea que terminó con la vida de Pablo Conti, su hijoDaniel recibió una brutal paliza de parte de un grupo de jóvenes. Y afirma que no sabe quién le asestó la cuchillada mortal al futbolista. Lungo es un médico cirujano que se radicó hace más de 40 años en Pérez. Fue jefe de la sección Medicina Legal de la policía rosarina hasta su jubilación, profesor de la facultad de Medicina y actualmente es uno de los propietarios de la clínica Litoral, en la vecina localidad.
Sumido en una profunda preocupación, porque “es la primera vez” que su familia se ve vinculada a un hecho policial, Lungo le dijo ayer a este diario que todo ocurrió cuando los custodios de Galileo, boliche que su hijo abrió a pesar de la oposición familiar, “salieron a la calle para sacar a un amigo de Conti y la puerta quedó abierta”.
Según su relato, “Daniel estaba detrás de la barra y vio a un grupo de unos 30 chicos que iban a entrar, entonces se les acercó y les dijo «muchachos ya estamos cerrando». En ese momento lo agarraron, lo llevaron a la plaza y le dieron una paliza terrible que le provocó lesiones en un pómulo y fractura en la nariz. Después apareció este muchacho herido (por Conti). Los custodios lo llevaron a Daniel y a Josué (Testa) adentro del bar y cerraron. En ese momento comenzaron a tirar piedras y romper los vidrios del local. Mi hijo me llamó por teléfono y me dijo que estaba encerrado con los empleados porque lo iban a linchar. Me levanté y fui hasta el Comando Radioeléctrico para avisar lo que había pasado porque la policía todavía no había ido”, comentó el médico.
—¿Por qué todos los testimomios apuntan a su hijo
como el autor del crimen?
—No sé. Eso tendrá que investigarlo la Justicia, aunque yo creo en
la inocencia de mi hijo y en lo que el me contó.
Lungo afirmó que Daniel no tiene antecedentes penales y que “nunca
fue una persona agresiva”. En este sentido, el médico aseguró que su hijo “no lo
apuñaló a Conti porque él estaba en el suelo y lo estaban matando a golpes. Además, el 20 de marzo
tenía que volver a Guatemala, donde vivió algunos años, con Josué para cerrar algunos
negocios”, aseguró.
Daniel Lungo estuvo ligado al Club Mitre de Pérez desde muy pequeño y allí aprendió a jugar al golf, llegando a ser subcampeón de menores a los 16 años, según recordó su papá. Pero en 1990, cuando tenía 21 años, partió hacia Guatemala empujado por una desiluisón amorosa.
Allí, recordó su padre, empezó a trabajar como instructor de golf y llegó a tener como alumno al hijo de Roberto Arzún, ex presdiente de la república centroamericana. Después abrió un resto-bar y boliche que tuvo que cerrar por la “ley seca” que se impuso en el país y entonces regresó a la Argentina a fines de 2008. En agosto del año pasado, tras varias discusiones familiares, abrió Galileo, la disco en la cual empezó a desatarse la tragedia que hoy lo tiene detenido y acusado.