Domingo 07 de Junio de 2009
Al avión de Air France que cayó al océano Atlántico con 228 personas a bordo se le habría quebrado el timón de dirección, según indica uno de los 24 mensajes automáticos enviados por la aeronave minutos antes de “desaparecer”.
Según se precisó ayer, el mensaje fue emitido en el primero de los cuatro minutos finales del vuelo AF 447, en los que la seguidilla de mensajes automáticos indicaba que el Airbus-330 habría sufrido un problema estructural que desencadenó el accidente.
El mensaje consta en los alertas de vuelo que la TV France 2 divulgó el pasado jueves, sin que Air France ni las autoridades francesas se manifestaran al respecto.
La ruptura del timón de dirección, una “aleta” móvil del estabilizador ubicada sobre la cola del avión cuya función es evitar “sacudidas” aerodinámicas, no quedó registrada en el sistema de control.
Dos pilotos de Airbus se refirieron al potencial catastrófico de la eventual ruptura de esa pieza aerodinámica y sugirieron que la misma pudo haber sido causada por una fuerte ráfaga de viento.
El primero de los cuatro últimos mensajes emitidos por la aeronave indica un “error en el control de limitación del curso del timón de dirección”, lo que significa que la pieza excedió el límite en que puede moverse, es decir, se quebró.
La hipótesis, añade el informe, es que debido a que el defecto no fue registrado por los sistemas que controlan los motores eléctricos del timón de dirección, existe la posibilidad de que el propio estabilizador del avión haya sido arrancado. En ese caso, el control de un avión que viaja a 10,7 kilómetros de altura y a 840 kilómetros por hora es casi imposible.
“Seguramente hubo algún daño estructural en la aeronave. Si fue pequeño o grande, todavía no es posible afirmar. Pero es una información extremadamente importante”, afirmó el ingeniero aeronáutico Adalberto Febeliano, ex vicepresidente ejecutivo de la Asociación Brasileña de Aviación General.
La duda que queda, en caso de que la hipótesis sea confirmada, es saber si la aeronave fue alcanzada por una violenta tempestad que acabó rompiendo el timón de dirección y/o arrancado el estabilizador, o si había algún problema previo en una de las zonas estructurales más frágiles en el avión.
También siempre existe la hipótesis de que el computador haya fallado e informado incorrectamente el defecto. El computador del A330 ya había causado “casi tragedias” el año pasado en Australia, por la lectura incorrecta de los datos.
En el momento en que supuestamente ocurrió el defecto en el timón de dirección, el piloto automático y el acelerador del avión fueron apagados.
El sistema fly-by-wire, que evita que el piloto realice maniobras muy peligrosas, retiró tres de las cinco salvaguardas que posee, lo que deja a la aeronave íntegra y exclusivamente en las manos del piloto.
A partir de ese momento “es sólo desesperación en un espacio de tiempo muy corto, lo que explicaría la falta de pedido de socorro”, dijo un piloto de Airbus.
Hasta el momento, la agencia francesa que investiga accidentes aéreos, BEA, admitió que durante el vuelo se registraron en la ruta del Airbus condiciones climáticas adversas y que hubo señales divergentes en las mediciones de velocidad a la que volaba.
Falta lo peor. En el caso de accidentes como la caída de aviones la identificación de los muertos suele ser extremadamente difícil. Mutilados, desgarrados o quemados hasta quedar irreconocibles, algunos cadáveres ya no pueden ser identificados por sus familiares o por sus huellas digitales.
Los investigadores tienen una serie de posibilidades. Los cuerpos pueden ser identificados por cicatrices u otras marcas únicas. También está la posibilidad de identificar a los cadáveres por objetos personales, como relojes pulsera o alianzas.
Después de la autopsia, también se puede establecer de quién se trata mediante sus fichas médicas. Viejas fracturas de huesos, marcapasos, prótesis u otras huellas de operaciones pueden brindar pistas acerca de la identidad.
Uno de los métodos más sofisticados es la identificación de los cadáveres mediante análisis de ADN. Para ello, los familiares deben poner a disposición objetos personales como un peine o un cepillo dental con material genético. l (DPA)