Edición Impresa

Crédito y consumo, con tasas que tocan el 80 por ciento

Una situación aún más estrecha es la que se presenta en el mercado de tarjetas de crédito, en el cual los intereses nominales se elevaron hasta el 48% con costos financieros totales por encima del 81%.

Domingo 30 de Marzo de 2014

La devaluación de enero, la posterior decisión del Banco Central de la República Argentina (BCRA) de aumentar las tasas de interés y algunas medidas de la autoridad monetaria que obligaron a los bancos a vender parte de sus tenencias en moneda extranjera —orientadas a enfriar la plaza cambiaria—, modificaron el escenario del mercado de créditos en la Argentina y la región.

   Con tasas activas que se elevaron en forma progresiva y van desde el 28% hasta más del 50% en términos nominales, dependiendo el monto y los años de financiación, el costo financiero total de un crédito personal a un año supera el 80% en la mayoría de las entidades.

   Una situación aún más estrecha es la que se presenta en el mercado de tarjetas de crédito, en el cual los intereses nominales se elevaron hasta el 48% con costos financieros totales por encima del 81%, con un correlato de acortamiento de los plazos de financiación.

   Más de cuatro entidades financieras del sector privado consultadas por La Capital coincidieron en este nuevo escenario de costos, aunque señalaron que en Rosario “se mantienen las operatorias sin demasiadas variaciones”, aunque aclararon que “hay mucha cautela por cómo será el ritmo del resto del año”.

   De todos modos, este diagnóstico no dimensiona desde qué niveles de actividad previa se parte para el análisis, atendiendo a que en los últimos meses la demanda de créditos fue desacelerando en el sistema financiero.

   Por otra parte, la medida de incremento de la tasa nominal pasiva —para las colocaciones a plazo fijo— que pretendía operar como dinamizador para estas operaciones en detrimento del dólar, no tuvo una demanda creciente. Los bancos consultados coincidieron en señalar que los plazos fijos tampoco se dispararon a pesar de la oferta, que según el depósito y el plazo de colocación, reporta para el cliente entre un 18% y 27% de interés.

   “La operatoria es normal, no hay grandes variaciones, ni es que dejaron de pedir créditos ni se volcaron a los plazos fijos de manera masiva, todo está bastante normal”, deslizó el responsable de una de las entidades bancarias privadas consultadas.

   El analista Salvador Di Stéfano, también dio cuenta de esta situación. “Hoy, en un partido entre tasas y dólar, lo gana la primera, pero sólo es momentáneo”, dijo y explicó que esto es así porque la tasa se elevó al 30% anual (cabe aclarar que par colocaciones superiores a 1 millón de pesos y de entre 18 y 20% para entre 100 mil y 200 mil pesos)”.

   De todos modos, a su juicio, los efectos esperados por la autoridad monetaria no se produjeron. “Se devaluó y no subieron las reservas; se subió la tasa al 30% y la colocación de plazos fijos no subió”, reflexionó Di Stéfano.

   “Tenemos así un escenario de iliquidez en el cual es difícil que retorne el crédito, que lo hace cuando los plazos fijos suben”, agregó.

   El economista Daniel Guida consideró que la evidente suba en las tasas es el resultado de la aplicación fundamentalmente de una política monetaria más contractiva, más restrictiva. “Esto significa que, por un lado la absorción de fondos y por otro lado la devaluación del dólar, hicieron que las tasas de interés jueguen un papel importante como instrumento de política monetaria, esta situación se generalizó en la economía con el aumento de tasas que van desde las tasas pasivas, es decir aquellas que pagan los bancos para plazo fijos y otras colocaciones, hasta las tasas activas que son las que los bancos cobran a sus clientes”, sintetizó.

   Consultado sobre el freno a la escalada del dólar, el economista entendió que “esta suba de tasas puede considerarse una herramienta que ayuda y puede resultar efectiva porque, en un escenario inflacionario como el que atravesamos, esto permite ser atractivo para los ahorristas privados y por otro lado, es casi una necesidad porque la liquidez empieza a retraerse y entonces quien requiera pesos tendrá que pagar un poco más alto los intereses”.

   Para el economista de Ieral Fundación Mediterránea, Jorge Vasconcelos, es clave analizar la situación de las expectativas por encima de las medidas de corto plazo. “Aún asumiendo que el salto cambiario de enero hubiera permitido los niveles de equilibrio del tipo de cambio, en la medida que la inflación continúe, si el tipo de cambio nominal no se modifica, su poder adquisitivo es erosionado por la inflación y tarde o temprano vuelven a generarse tensiones en el mercado”, dijo y consideró así que es clave “eliminar definitivamente las expectativas de devaluación reduciendo fuertemente el proceso inflacionario”.

Costos que espantan. Con las variantes propias del mercado y de la política que aplica cada banco hacia sus clientes, en líneas generales quien solicite un préstamo de 10.000 mil pesos a 12 meses en una entidad privada deberá afrontar una tasa nominal anual de 50% y un costo financiero total de 84,2%.

   Ante esta situación, que presenta un fuerte ajuste, algunos bancos congelaron hace casi un mes el otorgamiento de nuevos créditos y acortaron los plazos y en las últimas semanas cuando se depuró el cimbronazo que provocaron las últimas medidas económicas volvieron con ofertas crediticias que a ese nivel de tasas.

   Incluso, muchos bancos aprovecharon la oportunidad del incremento que dispuso el BCRA para aplicar subas mayores, por la incertidumbre que genera la inflación, ya que cuando un banco presta a tasa fija, luego no hay manera de reacomodar los montos una vez que la línea fue otorgada.

   “Los bancos compran dinero a 35 días y venden a 36 meses. Antes de la devaluación estaban vendidos al 29% y comprados al 15%, pero eso se revirtió y ahora están vendidos al mismo nivel pero deben salir a comprar a una tasa del 30%”, reflexionó Di Stéfano. Este desfase provoca que las entidades no estén ganando en lo inmediato y por tanto, están esperando que termine ese lapso entre un plazo y otro para empezar a ganar, con lo cual “el sistema nos está indicando que por lo menos por 12 meses no va a haber crédito y el que aparezca, será muy caro”, agregó.

   En ese marco aconsejó a los consumidores que si se lanza alguna línea crediticia favorable de carácter oficial no duden en tomarla. “Si eso ocurriera no tenés que moverte del banco hasta que te den el crédito”, dijo para graficar lo conveniente que podría ser una oportunidad de esas características.

   En ese marco, Guida consideró que para que la economía siga manteniendo algo de dinamismo es importante mantener los créditos subsidiados destinados a la producción. “Estos créditos siguen funcionando, de manera que hay una porción de financiación para el sector productivo que está por debajo de las tasas comerciales”, dijo.

   También Guida consideró que estas medidas son una excelente opción para ahorristas. “Objetivamente creo que una buena tasa de interés le puede dar al ahorrista una tranquilidad, preservándolo de esa diferencia que pueda estimar en el tipo de cambio en relación al dólar”, dijo.

Consumo planchado. Se trata de una situación totalmente distinta a la que experimenta el mercado de crédito al consumo, hasta ahora el gran dinamizador de la economía y uno de los pilares centrales del modelo económico del kirchnerismo.

   Si bien consideró que resulta un poco apresurado sacar conclusiones respecto del comportamiento de este tipo de financiación, Guida aseguró que esta suba en el interés para compras en cuotas con tarjetas “puede llegar a frenar un poco el impulso a la demanda que veníamos viendo con tasas más bajas”. Y añadió: “Es probable que donde más se sienta esa desaceleración es en las tarjetas de crédito, que en primera instancia quitaron las 12 cuotas y ahora muy cautelosamente se analiza si retornan y de qué manera”.

   “Hay mucha expectativa en cómo se va a normalizar el sistema porque hay una estabilidad mayor en el tipo de cambio y en la economía se mantienen las variables que se suponían, por eso es probable que comiencen a volver estas propuestas, pero quizás con un peldaño más alto en la tasa de interés a determinada cantidad de cuotas”, agregó.

Secos. En ese sentido, Di Stéfano fue contundente al analizar el escenario actual. “Es algo así como si te roban el dinero y además te sacan la tarjeta”, graficó, porque “el consumidor perdió el poder adquisitivo por efecto de la inflación y además hay menos financiamiento con el plástico”.

   En este sentido, “si bien el BCRA ha venido reduciendo el ritmo de expansión monetaria (y subiendo la tasa de interés), la inflación no baja porque la gente desea tener cada vez menos pesos en su poder (las expectativas inflacionarias siguen siendo elevadas ante la ausencia de un plan que ataque frontalmente la inflación) y este hecho genera tanta inflación como si el BCRA acelerase la tasa de emisión monetaria”, señaló en términos técnicos Vasconcelos.

   Recordó además que en la historia reciente de la Argentina hay numerosos ejemplos en los que, pese a un relativo éxito de corto plazo, “un fuerte aumento de las tasas de interés no logró una tranquilidad permanente en el mercado cambiario”.

   De todos modos, para el ex economista y ex presidente del Banco Central, Mario Blejer, la autoridad monetaria está “actuando como tiene que actuar. Subiendo las tasas de interés y restringiendo la liquidez”.

   Además, calificó al ajuste como “necesario” porque “si no se subían las tasas de interés, ese dinero se iba a ir al dólar y también iba a enfriar la economía”. •

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS