Martes 08 de Diciembre de 2009
La mitad de los 10,5 millones de refugiados del mundo viven en centros urbanos, lo que eleva los costos de vida y el riesgo de tensión con las poblaciones dijo ayer la agencia de la ONU para los refugiados.
Antonio Guterres, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), dijo que la llegada de grandes números de personas desplazadas a ciudades atiborradas estaba elevando los costos de los alimentos y la vivienda, y haciendo más difícil para la población local sobrevivir.
La presión resultante “puede crear tensiones entre las poblaciones locales y de refugiados y, en los peores casos, pueden alimentar la xenofobia con resultados catastróficos”, dijo Guterres.
Kabul por siete. Kabul ha crecido siete veces desde 2001, dijo Acnur, debido a los grandes números de personas desplazadas de Irán y Pakistán, así como de ciudadanos desarraigados de Afganistán que han acudido a la capital.
El conflicto armado también ha llevado a cientos de miles de personas a Bogotá, en Colombia, y a Abidjan, en Costa de Marfil, donde muchos se ven forzados a vivir en “áreas pobres con pocos servicios”, que carecen de la asistencia básica asociada a menudo con los campos de Naciones Unidas, explicó la agencia humanitaria.
Damasco en Siria y Amán en Jordania también se han convertido en refugios para iraquíes que fueron forzados a huir de la violencia en su país tras la invasión liderada por Estados Unidos en 2003.
“Necesitamos abandonar la imagen anticuada de la mayoría de los refugiados en extendidos campos de tiendas de campaña de Acnur”, explicó Guterres, ex primer ministro de Portugal.
Agregó que muchos refugiados urbanos carecen de acceso a cuidados médicos y otros tipos de asistencia, y son sujetos a explotación debido a que hacen trabajos que no están regulados. (Reuters)