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Crece la polémica en torno al caso del kayakista atropellado

Su abogado exigió que haya imputados en la causa que investiga el accidente ocurrido el 2 de noviembre en la zona de islas.

Jueves 18 de Septiembre de 2014

Un día después de conocerse que un rosarino se presentó espontáneamente a la Justicia entrerriana "ante el temor de ser sospechado" como quien conducía la lancha que atropelló, hirió gravemente y no socorrió al kayakista Angel Santos, el abogado de la víctima, José Luis Vázquez, puso el grito en el cielo. "En el sumario hay sobradas pruebas de la participación de cuatro personas", aseguró, para aclarar que a la figura de lesiones graves culposas que debería caberle al conductor de la embarcación se suman otros dos delitos, el de abandono de persona y el de omisión de auxilio, que alcanzan a sus tres acompañantes. Dos de los cuales fueron llamados a declarar hoy, paradójicamente, sólo en calidad de testigos.

"O la fiscal tiene total desconocimiento técnico u ocurre otra cosa", bramó el abogado, "sin mencionar el sarcasmo y el cinismo con el que ahora salen a decir, un año después, que algo que llevaba chaleco refractario, hacía señas con una linterna y agitaba desesperadamente un remo para que no lo atropellaran podía ser un tronco".

El letrado rosarino que representa a Santos mencionó con nombre y apellido a las personas que chocaron al kayakista cerca de la costa de Isla Verde causándole gravísimas fracturas y otras lesiones que aún le traen severas complicaciones de salud y lo obligan a continuas internaciones.

Según el letrado, quien manejaba la lancha era un muchacho cuyas iniciales son A. W, novio de M. M., que viajaba a su vez junto a su hermana, también M. M., y la pareja de esta última, J. A.

Vázquez contó que la lancha, de nombre Juana, propiedad del padre de las chicas que iban a bordo ese 2 de noviembre, no figura en el libro de egresos ni regresos de la guardería de Luz y Fuerza, donde se alojaba, y que quien la manejaba se la llevó a su casa.

De hecho, recordó, Prefectura llegó a peritar la embarcación a partir del llamado de un empleado de la guardería, "quien asoció el accidente con la lancha Juana, que volvió a la guardería con restos de pintura amarilla en la proa", color del kayak atropellado.

Después, dijo, "Prefectura sostuvo que no había cantidad de material suficiente para establecer una conclusión certera, pero todo indicaba que podían ser restos de la pintura del kayak". Con lo cual, "al estar resguardado ese material", la prueba puede ser revisada, afirmó el abogado.

Pero lo que más indigna al abogado es que hoy se llame a dos de las personas que estaban sobre la lancha a prestar declaración sólo como testigos, cuando "es evidente que incurrieron en dos delitos definidos taxativamente en los artículos 106 y 108 del Código Penal: abandono de persona y omisión de auxilio" (ver aparte).

"Ni con un perro hace eso uno si por desgracia lo atropella", dijo Vázquez, aludiendo a cómo quedó Santos tras la colisión. "Y eso da una idea bastante aproximada de lo que debe ser la calidad humana de esas personas", afirmó.

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