Martes 17 de Febrero de 2015
Walt Disney decía que "para cada risa debe haber un desgarro", quizás la presidente lo tomó literalmente y se desgarró la pierna para luego deleitarnos con sus ocurrencias de "tomale el pelo a los emplesalios chinos" (con los que fue a realizar convenios!). O quizás, el desgarro fue la muerte del fiscal Nissman que sufrimos los argentinos, exceptuando la presidente que no hizo declaraciones por su acostumbrada cadena nacional y que con su "chistosa ocurrencia", quiso poner una cortina de humo a tan grave momento. Su imagen previa al viaje a China era de una desvalida discapacitada, hundida en una silla de ruedas hasta que los chinos le dijeron "Levántate y anda". En la película "Cortina de Humo", en inglés tiene otro nombre:"Wag the dog" ("menear el perro"), tras ser pillado in fraganti en una situación escandalosa unos días antes de su reelección, el presidente de los Estados Unidos decide inventarse un conflicto que desvíe la atención de la prensa de su affaire. Uno de sus consejeros se pone en contacto con un productor de Hollywood para crear una "cortina de humo": una guerra en Albania a la que el presidente pueda poner fin heroicamente ante las cámaras de televisión. Se pone en evidencia cómo, con una excelente puesta en escena y medios tecnológicos, se puede engañar con pistas falsas, operaciones de prensa y ocultar rencillas internas y desavenencias políticas. Quizás, los argentinos no llevamos registrados cronológicamente los desafortunados incidentes que se han producido en la "década ganada". Lo que sí queda decantada es la corrupción que merodea a los hombres del gobierno o sus aplaudidores-protegidos. La Secretaría de Derechos Humanos informó que "aceptó la renuncia indeclinable que presentó Carlos Alberto García Muñoz", el funcionario K que estuvo preso en España por violar a su ex mujer, amenazándola con una navaja. Uno de pecados es la soberbia, considerado el más serio, se dice que es el pecado que cometió Lucifer al querer ser igual que Dios. Consiste en sobrevalorarse a uno mismo, cuando en realidad no se tiene razón. "Para que triunfe el mal, es necesario que los buenos no hagan nada". Edmund Burke.
Silvia Buonamico