Jueves 26 de Agosto de 2010
Julio Cortázar narró un gran embotellamiento en la autopista entre Fontainebleau y París. Tal como ha pasado ahora en la autopista china, con el transcurso de las horas los viajeros se fueron conociendo. Todos estaban detenidos bajo el calor del verano. Algunos se bajaban para estirar las piernas y cuando regresaban traían noticias inquietantes y casi siempre falsas de los motivos del atasco. Todos comentaban los sucesos. Se había sabido de un choque entre dos autos: Tres muertos y un niño herido, o el choque de un Fiat 1500 con un Austin lleno de turistas, o el vuelco de un micro con pasajeros del avión de Copenhague. Todo era suposiciones. La última noticia era que un pequeño avión se había estrellado en plena autopista con un saldo de varios muertos. Algunos enfermaron, otros desertaron y dejaron su coche abandonado. Una anciana falleció. El relato abunda en descripciones de lo aterrador que puede ser el comportamiento humano en una situación límite. Cuando por fin comenzaron a moverse, los personajes vuelven a su vida normal e incluso un romance que se había iniciado, no puede terminar felizmente.