Domingo 23 de Enero de 2011
Todos sabemos que este gobierno patentó la corrupción. Esta mezquindad debe continuar porque si se intentara corregirla todo el andamiaje K se desmoronaría como un castillo de naipes dejando al descubierto la bajeza moral de encumbrados políticos. Está visto que un elevado porcentaje de ciudadanos de segunda clase y muchos analfabetos son los "comodines" necesarios para sostener la imagen presidencial en la Nación. ¿Qué indulgencia puede esperar el pueblo argentino de una presidenta que no se conmueve ni siquiera ante el pedido de su hija que clama un poco de atención y le pide "dejar la política" para reiniciar una vida como tantas familias normales donde impere el amor, el cariño y futuro bienestar? Cristina sigue siendo, a pesar de todo, la misma libélula encandilada por una falsa luz que, de seguir con su vanidosa ambición de absoluto poderío, sin dudas se les chamuscarán las alas arrastrando en su caída a los desorientados laderos kirchneristas. La prueba está en el nerviosismo y caras largas de oficialistas que imponen el patoterismo como lo hace Kunkel, que bien merecido tuvo la bofetada de la señora Camaño.
Alba Cuozzo