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Correa asumió su tercer mandato con la promesa de ahondar los cambios

En la mira del presidente de Ecuador está una serie de reformas y una ley de comunicación, que es rechazada por los medios. "Tenemos un país mucho mejor", aseguró.

Sábado 25 de Mayo de 2013

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, asumió ayer su tercer mandato consecutivo con la promesa de redoblar reformas para ampliar el control del Estado y profundizar su "revolución", encaminando al país andino a una década de modelo socialista. El economista de 50 años obtuvo la reelección en primera vuelta en febrero con un 57 por ciento del voto de los ecuatorianos, respaldo ganado por una elevada inversión pública y millonarios programas de ayuda social a los más pobres. "Tenemos un país mucho mejor de aquel que recibimos, pero todavía muy lejano de aquel que deseamos", dijo Correa tras asumir su nuevo mandato de cuatro años en un solemne acto al que acudieron varios presidentes de la región. Jorge Glas, un ingeniero y amigo de Correa, asumió como el nuevo vicepresidente, cuya principal tarea será el desarrollo de los sectores estratégicos.

Para los próximos cuatro años, Correa prometió mantener el gasto social, que ha sostenido el crecimiento de la economía en sus dos mandatos, y extender el control del Estado a otros sectores polémicos como el agua, las tierras y la comunicación. Al mismo tiempo, su gobierno prevé concluir la construcción de represas hidroeléctricas y una mega refinería y desarrollar la matriz productiva del país, en un intento por diversificar la economía y depender menos del petróleo para su desarrollo. El economista formado en Estados Unidos y Europa prevé además cerrar negociaciones de contratos con mineras extranjeras para desarrollar el incipiente sector y concluir con una licitación petrolera para aumentar la producción estatal. A Correa le será fácil cumplir las prometidas reformas, pues goza de amplia mayoría en la Asamblea Nacional, con 100 de los 137 escaños, que le permitirá pasar leyes sin mayores obstáculos.

Sus críticos dicen que buena parte del éxito de su gestión en el área económica se debió a los elevados precios del crudo y lo acusan de ser autoritario y controlar todos los poderes del Estado, anulando a sus opositores.

Logros y desafíos. En los últimos seis años, la economía ha crecido en un promedio del 4,3 por ciento y la inversión pública se multiplicó por seis sobrepasando los 11.000 millones de dólares en 2012. Mientras que la pobreza —medida por las familias que no pueden cubrir el costo de la canasta básica con sus ingresos— cayó en más de 10 puntos porcentuales a 27,3 por ciento en los seis años de gobierno de Correa y la pobreza extrema bajó a 11,2 por ciento desde 16,9 por ciento. En la mira del mandatario está la ley de tierras y la ley de aguas que apuntan a una mejor distribución y uso de los recursos, y una ley de comunicación como parte de una cruzada para combatir a medios privados a los que acusa de corruptos.

Además ratificó su política exterior de mantener relaciones bilaterales con todos los países del planeta, pese a las críticas de organismos internacionales por su acercamiento con algunos gobiernos cuestionados. "Nuestra amistad con el gobierno de Irán está pasando factura, amistad que la ratificamos una y mil veces. Este Ecuador soberano no le va a pedir permiso a nadie de establecer relaciones bilaterales con los países que quiera", aclaró.

Correa ha mantenido relaciones tirantes con Estados Unidos, al punto de expulsar en 2011 a la embajadora de ese país en Quito y cuestionar las políticas de Washington en varios temas, entre ellos el de la libertad de prensa y derechos humanos.

Analistas dicen que es difícil prever cómo será el nuevo período de Correa. Muchos esperan una radicalización de las medidas para modificar la matriz productiva y observan que tendrá el camino libre para hacerlo por el control que tiene en la Asamblea.

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