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Córdoba gritó en su casa frente a Flandria

Necesitaba imperiosamente engrosar los números de los promedios para escapar a la oscura zona del descenso, pero por sobre todas las cosas su urgencia mayor pasaba por empezar a ganar en confianza y creer en lo que hacía.

Domingo 10 de Febrero de 2013

Central Córdoba necesitaba un triunfo como el agua. Necesitaba imperiosamente engrosar los números de los promedios para escapar a la oscura zona del descenso, pero por sobre todas las cosas su urgencia mayor pasaba por empezar a ganar en confianza y creer en lo que hacía. Y ayer, la victoria por 2-1 frente a Flandria en el marco de la 25ª fecha, no sólo le dio tres puntos importantes sino que además fue como una bocanada de aire fresco en un clima asfixiante.

   Ganó y de local, como hacía mucho tiempo que no lo lograba (la última en el Gabino fue ante Colegiales el 2 de septiembre de 2012 por 1-0). Pero ojo, que el árbol no tape el bosque. El Matador estuvo lejos de una producción superlativa. De hecho, en el primer tiempo, fue un equipo sin ideas, superado en todas sus líneas por un equipo que controló la pelota y que tuvo varias llegadas de peligro, pero que no las supo definir.

   El primer tiempo fue pobre. El Canario tuvo más tiempo la pelota, pero fue Central Córdoba el que tuvo la situación más clara a los 24’, cuando Lescano encaró para el arco y dilapidó el mano a mano con el arquero con un remate cruzado que se fue cerca del palo.

   El complemento Córdoba salió con otra impronta. Empezó a tener más la pelota y se acercó con peligro hasta el arco de Villa, que en el segundo minuto de juego empujó a Lescano dentro del área en un claro penal que Fiorina cambió por gol, tras una corta carrera y un tiro potente.

   El gol cambió el escenario del partido. Las pelotas en profundidad empezaron a originar dudas en la defensa visitante que fueron bien capitalizadas por el dueño de casa. En una de ellas, Lescano asistió a Fiorina y el delantero con un tiro cruzado estableció el 2-0

   El tanto hizo reaccionar a la visita y el partido se hizo de ida y vuelta. Córdoba tuvo situaciones claras para aumentar pero también sufrió en la última línea. Con mucho corazón el Matador fue capeando el temporal, pero cuando el partido ya se moría, Flandria se puso a tiro tras un penal de Vázquez.

   Fue entonces cuando los fantasmas del empate sobre la hora ante el mismo rival en el partido de ida sobrevolaron el cielo de Tablada, pero esta vez la historia tuvo otro final. Fue un final feliz para el Charrúa que, aunque sufriendo, volvió al triunfo en su casa.

 

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