Domingo 14 de Febrero de 2010
Soy partidaria del buen vestir, esto es, de la ropa limpia, prolija, de las combinaciones armoniosas, del tipo de ropa según la ocasión; se logra sin gastos extra, sólo sabiendo combinar. Pese a esta posición, creo que es algo sin sentido obligar a ciertos empleados a usar corbata, aún con camisa de mangas cortas. Pensemos en los cambios climáticos: en estos días tórridos la corbata ha sido similar al collar "de ahorque" que se les pone a los perros. Mientras empleadas mujeres usan escote, algunas veces hasta la cintura, a los varones se les exige la torturante corbata. Si observamos bien, vamos a verlas arrugadas, algo flojas, cosas lógicas ante la abundante transpiración en días de más de 30°. Creo que es hora de dejar lo incómodo, aquello que no condice con la realidad. Repito que con esto no abogo por la dejadez o falta de higiene, pero sí por dar mejores condiciones al que trabaja. ¡Ah, no olvidemos a la corbata en el invierno!
Nélida González,
DNI. 1.045.395