Corazones para un corazón
La sociedad argentina, abrumada últimamente por tragedias de distinta índole, celebra estos días una noticia de esas que reivindican con la vida y con los hombres

Domingo 11 de Mayo de 2014

La sociedad argentina, abrumada últimamente por tragedias de distinta índole, celebra estos días una noticia de esas que reivindican con la vida y con los hombres; de esas que hacen pensar que no todo está perdido. Y no estará todo perdido si se multiplican actitudes como las del piloto de avión Claudio Pistone, su copiloto Martín Herrera y cinco médicos del Incucai, quienes a bordo del avión sanitario “Learjet 31 LV-CLK”, de la empresa Aero Rutas, se trasladaron desde Mendoza a Córdoba transportando un corazón para ser implantado en la capital mediterránea. La solidaridad de unas personas habían decidido que un corazón siguiera latiendo en otro cuerpo, prolongando la existencia de un ser cuyo propio órgano vital había encendido la dramática luz roja de insuficiencia definitiva. Pero desde la ciudad cuyana había que llevarlo hasta Córdoba en un arriesgado vuelo contrarreloj, dado que por las malas condiciones de visibilidad en el área de aterrizaje el vuelo tuvo que demorar su partida. Después, un aviso meteorológico estableció condiciones de visibilidad para volar con instrumentos, aviso que decidió a los integrantes del equipo a realizar el viaje aéreo despegando en el acto. Sin embargo, durante el viaje la torre de control del aeropuerto de Córdoba les informó que apenas había breves mejoramientos temporarios que despejaban la niebla durante algunos segundos. Ese informe preocupante no los hizo desistir en el cumplimiento del arriesgado y trascendente operativo. Fueron siete corazones aguerridos llevando otro corazón dispuesto a seguir palpitando en un paciente de la zona rural de la localidad cordobesa de Monte Cristo, que esperaba el ansiado órgano en el Sanatorio Allende. En un trasplante el tiempo es oro y si se demora más de lo previsto en ejecutarlo, un órgano quedará inutilizado. En este caso, el plazo era perentorio y por eso Claudio Pistone y sus compañeros continuaron el vuelo con la esperanza de que las condiciones climáticas fueran mejorando. Como estaba pronosticado, la niebla cedía sólo por cortos momentos, por lo que el piloto tuvo que apelar a toda su experiencia y a la capacidad profesional que le daban sus 5.000 horas de vuelo y su permanente entrenamiento en el simulador, para volar y aterrizar con instrumentos portando la preciosa carga. A 40 minutos de la llegada se realizó el trasplante cardíaco con éxito, gracias a la cirugía practicada por el equipo del doctor Roque Córdoba; de manera que como final feliz a tanta angustia, el corazón siguió latiendo en otro cuerpo; en otro hombre que si el destino lo quiere, podrá contar que fue partícipe de una “novela de suspenso” donde la generosidad, el temple y la idoneidad de muchas personas le salvaron la vida. Sí, con tantos corazones puestos al noble servicio de otro corazón, con procederes como estos que da placer destacar, no todo está perdido. Este es mi reconocimiento a un grupo específico de gente, pero quiero aprovechar este espacio para agradecer a los numerosos benefactores anónimos (algunos muy humildes) que ayudan al prójimo, porque también ellos tienen un corazón que late en favor de la comunidad necesitada.

Edgardo Urraco

Agradecimiento
a un sanatorio

Quiero agradecer la buena atención, disponibilidad y profesionalismo que todo el personal del Sanatorio Plaza tuvo durante los días que permanecí internada. Al personal de limpieza, camilleros, mucamas, a todos los médicos que estuvieron presentes brindándome contención, calidez y esperanza para salir adelante. Gracias a todos y un abrazo de corazón.

Norma Russo

Un balance agridulce

Cuando estamos frente al comienzo de un nuevo campeonato de Primera División se renuevan las esperanzas y se trazan sobre el pizarrón las metas posibles e imposibles a realizar y por las cuales el esfuerzo valdrá la pena. En este contexto Rosario Central hizo su dibujo a futuro, marcó líneas a 12 meses y determinó, como era lógico, que el objetivo primordial en la temporada sería mantener la categoría, que siempre supo ser su hábitat natural, y que tras tres años angustiantes recuperó. Ahora bien, todos sabemos que cuando un club desciende no sólo lo hace en lo deportivo, sino también en lo dirigencial e institucional y esta trilogía anclada en forma de conflicto hace la ecuación por demás de complicada, convirtiendo el resurgimiento en una refundación que seguramente si es seria y sustentable demandará un largo plazo en producirse. En el fútbol, los resultados son los reyes, mandan e imponen sus mandamientos, son los responsables directos de que los proyectos deportivos alcancen su madurez o aborten en el camino sin llegar a ser. Para que esta locomotora auriazul transite por los rieles de los éxitos deportivos y de la estabilidad institucional debía en esta tem- porada alcanzar los 50 puntos, como base para evitar el descarrilamiento la tan temida zona roja del descenso. El primer trayecto, la primer estación fue alcanzada, lo cual libera una bocanada de aire al espacio con el conocimiento del deber cumplido. Pero esta bocanada tiene un sabor agridulce a las papilas gustativas del hincha canalla, porque si bien las matemáticas acomodan a Central en un lugar privilegiado, lejos del sufrimiento, la pasión que en el fútbol una vez más supera a la razón indica que esta institución emblema del fútbol argentino debe perseguir mayores objetivos acordes a su rica historia. La puesta en escena de la obra, pensando en un futuro inmediato (plazo estimado 18 meses), consiste según el director Miguel Angel Russo en aprovechar la oportunidad e intentar ingresar a la Copa Sudamericana, ya que la chance remota de la pelea por el título quedó trunca la fecha pasada en Liniers, y emprender para después del Mundial y para el nuevo torneo 2015 que se nos viene una etapa de franca superación de lo vivido hasta el momento. El socio o el simpatizante leerán estas líneas coincidiendo o no con ellas, sabiendo que Central es un club grande, que fue muy golpeado durante años y que merece por su trayectoria y por su gente pelear por conseguir metas más importantes y superadoras, pero la realidad lo ubica transitando un proceso, y como todo proceso las etapas son paulatinas. Lo positivo en medio de este balance claroscuro es que para progresar en este esquema se necesita visualizar el faro con los ojos cerrados, tener el rumbo fijo entre ceja y ceja, lo que se denomina proyecto deportivo con continuidad y este cuerpo técnico dice tenerlo. Veremos si los vaivenes del destino, muchas veces signados por resultados caprichosos, inclinan la balanza para que este cuento tenga su final feliz.

Juan Pablo de la Torre

Problemas y prioridades

Existe una pregunta ideal para plantearla en la mesa de algún bar, donde desde siempre se ha polemizado sobre economía y política: ¿cuál es el problema más importante y a la vez el más urgente que deberá afrontar en Argentina el próximo gobierno? El sociólogo Joseph Gusfield nos dice que la cultura de los problemas públicos ha ido variando según los tiempos y las distintas sociedades. En nuestro país ya no preocupan tanto los asuntos de soberanía, terrorismo, dictadura o anarquismo por lo cual los futuros gobernantes deberán tratar temas más acuciantes tales como, inseguridad, narcotráfico, inflación y pobreza. Aunque queda claro que entre ellos existe interrelación, se deberá priorizar el tratamiento del más urgente pues solucionar todos al mismo tiempo suena a utopía. Es cierto que estos problemas han avanzado en los últimos años en proporción geométrica, pero estimo que ha sido la pobreza la que ha perjudicado a más gente que todos los otros flagelos juntos. Nadie discute que hoy la marginalidad se ha transformado en una cuestión de distribución de la riqueza y en países como el nuestro resulta irritante si la comparamos con los lujos obscenos de algunos sectores. Creo que la injusticia distributiva no se soluciona con algunas chapas o subsidios, los cuales, aunque imprescindibles en lo inmediato, no dejan de ser parches parciales. En el Chaco, por ejemplo, la tasa de indigencia indica que hay un 46 % de niños y adolescentes sin ingresos suficientes para comer. Quizá en los últimos años se haya achicado un poco la desigualdad pero no olvidemos que la pobreza, además de hambre, origina deserción escolar, violencia, resentimiento, insalubridad, desnutrición, ignorancia, hacinamiento e indignidad. Las causas no son sólo las devaluaciones o la inflación, el tema es más amplio y complejo razón por la cual el próximo presidente debería saber que se trata de una cuestión macroeconómica, estructural y consecuencia de un sistema que suele hacer la vista gorda con la complicidad social de muchos que sólo buscan levantar un muro para protegerse de villas y zonas marginales. Por último, aceptamos que en el corto plazo las soluciones de este problema mundial son muy difíciles ya que hay que enfrentar a quienes temen que les quiten algunas migajas en el reparto de la torta; pero por lo menos, nos gustaría que los gobernantes no tiren el polvo bajo la alfombra y comiencen a ocuparse en serio sin que algunos, junto al calefactor, nos digan “pobrecitos los pobres”.

Omar Pérez Cantón

Reconocimiento
a un geriátrico

Mi papá siempre me leía los domingos las famosas “cartas de los lectores”. Siempre me decía: “Qué interesante, mirá lo que le pasó”, entre otros comentarios; y lo escuchaba atentamente, a veces sin entender, pero creo y sé que era la sección que más le gustaba, pero hace un tiempo que por una cruel enfermedad ya no me las leyó más. Es en una de esas cartas que quiero dar gracias a quienes lo sostuvieron, acompañaron, bañaron y mimaron estos dos últimos años; no es sólo un lugar, es un hogar para muchos, una familia para otros, y sé que para quienes trabajan allí en el geriátrico Plaza es mucho más que un trabajo. Ellos ponen amor en cada acto, desde servir la comida y preocuparse porque esté caliente y sabrosa, hasta tantas veces que tienen que darle de comer en la boca porque la cruel enfermedad los deja sin el placer y la grandeza de sostener un cubierto. Por todo ello, gracias Alejandra y Lidia, por su paciencia en llevarlos al baño, cambiarlos, acostarlos y hacerles algún chiste o seguir su conversación tan lejana como su mente, pero sus recuerdos estan allí y ellas los sostienen y alimentan. Por todo eso gracias Graciela, Betiana, Gabriela, María, Vero, Silvia y perdón por las que olvido. Y a todos sus compañeros que me motivaban y animaban cuando las tardes eran duras y largas. Me dieron la esperanza. Cuando les llevaba mis vainillas a cada uno me regalaban un “gracias” que era algo grande para mí. Ahora yo debo decirles a los hombres y mujeres que viven en esa gran casa gracias por dejarme entrar en su mundo. A veces, por nuestras locas conversaciones, sé que lograba sacarles una sonrisa. Cuidaron y protegieron al hombre más importante de mi vida, mi papá, y solamente puedo decirles gracias y que rezo por cada uno de ustedes, gracias a la institución y a quien la maneja, que desde su comprensión hizo que este duro camino sea más ligero; gracias Claudia.

Miriam Incremona
DNI 18.299.261