Martes 31 de Julio de 2012
Generalizando un poco, a muchos de los seres humanos nos imprimen desde niños ciertos parámetros de comparación: lo bueno, lo malo; lo lindo, lo feo; lo perfecto, lo imperfecto; los capacitados (¿para qué?), los discapacitados (¿en referencia a qué?). En lo personal se me dieron las dos situaciones, por un lado el tema de la educación y por otro el hecho de que desde el momento de nacer tengo una capacidad diferente. Puedo decirles que hasta mi juventud me incomodaban y sufría algunas situaciones, por ejemplo: hablar ante un grupo, subir a un ómnibus, las miradas intrigadas y sin disimulo de la gente, los comentarios por lo bajo, hasta las risas de algunos. Con el transcurso de los años crecí exterior e interiormente, pude mirarme tal cual soy sin avergonzarme, me integré y acepté mi brazo distinto a otros. Existen también y por gracia de Dios muchos otros seres con gestos oportunos, solidarios, miradas empáticas. Hoy en nombre mío y de muchas personas con capacidades diferentes, ya sean físicas o intelectuales, quiero expresar mi agradecimiento a las empresas de transporte Argentina, General Urquiza y Sierras de Córdoba. Cada vez que nos acercamos a sus ventanillas en la Terminal de Ómnibus de Rosario, además de otorgarnos de manera inmediata los pasajes que necesitamos, somos atendidos sin postergación, sin vueltas, sin preguntas intimidatorias, con mucha calidez y buena onda. Estas empresas a través de sus empleados nos regalan la "no diferencia", resaltando la igualdad y el derecho de todos. Gracias de corazón.
Claudia Deluca