Viernes 31 de Diciembre de 2010
Con la proliferación de las redes sociales, paginas web y emprendimientos propios han surgido en este último tiempo muchos servicios de catering ofreciendo patas, tortas, empanadas, cupcakes, entre otros manjares, a precios realmente bajos. El problema es que la mayoría de estos emprendimientos se encuentran por fuera de la ley. Sólo cuentan con panfletos con números de teléfonos celulares sin siquiera domicilio fijo, con lo cual si pasa algo, reclamar es imposible. Y a mí me pasó, me intoxiqué junto a 10 personas más en una fiesta en la cual habían contratado un servicio de pata y empanadas. Me comuniqué con el Instituto del Alimento de la Municipalidad y con Epidemiología (doctora Analía Chumpitaz). Debo felicitarlos porque demostraron celeridad, predisposición y preocupación por el caso. Tan es así que nos hicieron un seguimiento posterior para ver cómo evolucionamos. El problema es que para contactarse con estos "ilegales" hay que hacer órdenes de allanamientos, y es muy difícil llegar al propietario. Por lo pronto éstos ya desaparecieron del ciberespacio. De la intoxicación nos recuperamos, salvo yo, que por un desmayo causado por la descompensación estoy inmovilizada. Las consecuencias son demasiado amplias como para arriesgarse por unos pesos menos o por una recomendación de alguien que comió bien. Consumidores, compremos siempre en lugares habilitados, que tengan atención al público a la calle, que tengan un domicilio legal y den factura. Cuidado que ya es verano, y que un simple dolor de panza puede terminar de muy mala manera. Nos puede pasar hasta en un restaurante, pero por lo menos hay una habilitación municipal detrás. Comamos responsablemente. Salud para todos, con conciencia.
DNI. 27.291.311