Construcción perversa
Si le deseas la peor de sus vivencias a tu enemigo, entonces haz que viva, pared de por medio, al lado de la construcción de un edificio de departamentos de 12 pisos. Ahí verás y...

Jueves 03 de Noviembre de 2011

Si le deseas la peor de sus vivencias a tu enemigo, entonces haz que viva, pared de por medio, al lado de la construcción de un edificio de departamentos de 12 pisos. Ahí verás y escucharás, querido lector, los tremendos ruidos que hacen con sus obsoletas maquinarias y también para comunicarse verbalmente como se gritan a través del hueco del ascensor para poder escucharse entre los que construyen la torre. Ya hace más de 4 años de semejante atropello y violación de los derechos humanos, pues esto es demasiado atroz para soportarlo. Son cuatro los edificios torres que están construyendo. Esta situación así descripta, pretende al menos se comprenda en parte el tremendo suplicio que es vivir medianera de por medio con semejante atrocidad. Se ha llamado a algunos representantes de la Cámara de la Construcción, que dice que son ruidos necesarios, en cualquier construcción. Pero omite el detalle que están haciendo estas obras con maquinarias obsoletas. En el mundo moderno ya han suplantado estas maquinarias, por instrumentos modernos que sí pueden mitigar los ruidos y también ayudan a los operarios en la protección de sus vidas. Destaco también que en mi propiedad como así también en las de mis vecinos ya hay grietas y rajaduras por todos lados. También las terrazas están totalmente deterioradas por todos los escombros y demás cosas que le han caído. El daño está hecho y tal vez alguna vez lo reparen, pero el daño moral, la invasión de privacidad, la falta de intimidad, en una palabra, el total abuso de la vida ajena, es decir de esta invasión de barbaridades, ¿quién se hace cargo? Han violado y violentado todos nuestros derechos y aún reparando los daños materiales, jamás podrán reparar los daños morales, pues se trata de daños irreparables al ser humano. La perturbación mental ya está hecha, el daño psicológico es indescriptible. Es una tortura mental que llevaremos encima por el resto de nuestras vidas. Ni siquiera respetan los horarios de trabajo y el descanso en una casa de familia. Nadie hace nada para protegernos y como dicen algunos funcionarios sobre este y otros delitos solo se trata de una sensación. ¿Será cierto?

Armando Torres Arrabal,
DNI. 6.047.844