Sábado 01 de Febrero de 2014
En su artículo "Bergoglismos", publicado el pasado 23 de enero en este diario, Leila Guerriero censura al papa Francisco. Aduce que Bergoglio, siendo cardenal primado de la Argentina, se opuso al matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero que luego dijo, respecto a los homosexuales: "¿Quién soy yo para juzgarlos?". Guerreiro confunde: una cosa es el matrimonio llamado "igualitario", y otra juzgar a alguien por su orientación sexual. Toda sexualidad es legítima. Lo malo es exhibir el sexo; y lo imbécil enorgullecerse de esa orientación. Por ejemplo, la arrogancia del "macho alfa" o del "orgullo gay". En su momento también ataqué el matrimonio mal denominado "gay" pues es inconstitucional conforme al derecho argentino. Un buen periodista es aquel que escribe bien aun acerca de lo que no sabe. No fue el caso de Guerriero.
Julio Chiappini