Viernes 01 de Agosto de 2014
Un policía santafesina fue condenado a 5 años de prisión por intentar robar con su arma reglamentaria un maxikiosco ubicado en la ciudad de Paraná. Sin embargo, el uniformado permanece en libertad ya que están abiertos los plazos para que la defensa recurra el fallo en Casación.
El hecho se registró el 13 de junio de 2013 luego de que Carlos Pallavidini, de 33 años, llegara a Paraná en horas de la mañana y fuera a jugar al casino que se encuentra en un hotel ubicado en las colinas del parque Urquiza. Un rato más tarde fue a un maxikiosco a comprar una tarjeta para recargar su celular, pero en medio de la compra sacó su pistola reglamentaria y le exigió a la empleada que le diera la recaudación.
Cuando Pallavidini vio que el local disponía de cámaras de seguridad se asustó y huyó sin robar nada, pero fue detenido a pocas cuadras por dos policías entrerrianos.
Ayer la Sala 1 de la Cámara del Crimen de Paraná, integrada por Elvio Garzón, José María Chemes y Miguel Giorgio, decidió no hacer lugar al planteo del defensor Martín Navarro, quien aseguró que su cliente se arrepintió y desistió voluntariamente del robo, y aceptó el pedido de la fiscal Carolina Castagno, quien lo acusó de robo calificado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa, agravado por su condición de funcionario policial y por utilizar el arma reglamentaria que le proveyó la provincia.
Testimonios. Durante el juicio oral y público declararon la víctima del asalto y los policías que detuvieron a Pallavidini. La mujer relató que el hombre le pidió una tarjeta de teléfono, le respondió que no tenía más y luego le exigió que le diera todo lo que tenía. Ella le dijo que lo estaban filmando mientras le señalaba una calco que advertía la presencia de la cámara. Cuando giró para volver a mirarlo, se asustó al ver que le apuntaba con un arma de fuego. Entonces gritó pidiendo auxilio por lo que el ladrón salió corriendo. Atrás suyo fue un empleado, quien advirtió del hecho a dos policías que pasaban por el lugar, lo corrieron y lo redujeron.
Cuando le requisaron la mochila le encontraron la placa de la policía de Santa Fe y el arma reglamentaria. Luego de ser detenido, el oficial se defendió ante el juez y declaró que todo fue una confusión. Que ese día fue a pasear con dos amigas a Paraná y que fue al quiosco a comprar una tarjeta de teléfono. Cuando abrió la mochila la empleada que lo atendió vio la pistola, se asustó y empezó a gritar. Por eso él se retiró sin siquiera comprar la tarjeta.