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Condenaron a tres represores del Cordón pero seguirán en libertad

El Tribunal Oral Federal Nº1 (TOF1) de Rosario condenó ayer a ocho años y medio de prisión a los ex militares Rubén Cervera y Horacio Maderna y al abogado Pedro Pili Rodríguez por el...

Viernes 09 de Agosto de 2013

El Tribunal Oral Federal Nº1 (TOF1) de Rosario condenó ayer a ocho años y medio de prisión a los ex militares Rubén Cervera y Horacio Maderna y al abogado Pedro Pili Rodríguez por el secuestro y torturas de Manuel Casado, ex secretario general del sindicato de Municipales de San Lorenzo, durante la última dictadura. Los jueces, no obstante, determinaron que permanezcan en libertad hasta que la sentencia quede firme.

Los jueces Otmar Paulucci, José María Escobar Cello y María Ivon Vella consideraron a Cervera, de 83 años, y a Maderna, de 62, como autores de los delitos de privación ilegítima de la libertad calificada, por su carácter de funcionario público y por mediar violencia y amenazas, en concurso real con la aplicación de tormentos calificados, por ser la víctima perseguido político, en perjuicio de Manuel Casado. El tribunal consideró a Pili Rodríguez partícipe necesario de los mismos delitos y calificó a los crímenes cometidos como de lesa humanidad.

Las penas establecidas son sustancialmente inferiores a los 20 años de prisión para Cervera y Maderna y 18 años para Rodríguez que había pedido la Fiscalía.

Casado, quien falleció en junio pasado, semanas después de dar su testimonio ante el tribunal, era dirigente gremial y militante de la agrupación peronista Sabino Navarro cuando fue secuestrado en el centro de San Lorenzo, el 25 de marzo de 1976, un día después del golpe de Estado, por un operativo a cargo de Cervera y Maderna, con la asistencia de Rodríguez, que fue quien lo apuntó.

Luego fue llevado a la Municipalidad local, donde lo golpearon y amenazaron, y trasladado al Batallón de Arsenales 121 de Fray Luis Beltrán y la Jefatura de Policía de San Lorenzo, donde fue privado de su libertad y torturado. Días después fue liberado. Perdió su empleo municipal y le llevó muchos meses recuperarse de las lesiones, algunas de las cuales les dejaron secuelas que perduraron toda su vida.

Cervera y Maderna eran jefe y subjefe del Batallón 121 y, tras el golpe, se hicieron cargo de la intervención de la Intendencia, designando con un alto cargo a Rodríguez.

El más conocido de los condenados, Pili Rodríguez, continuó en democracia con su actividad política y como funcionario municipal. También se mantuvo como asesor del Sindicato de Aceiteros y fue concejal en San Lorenzo y diputado provincial por el PJ. En 2004 fue destituido del Concejo al quedar procesado en esta causa. En 2009 volvió a ser electo concejal, ahora por el Partido Vecinal, pero el cuerpo le impidió asumir su banca.

Ultimas palabras. La audiencia de ayer comenzó con el uso que hicieron los imputados de su derecho a decir sus últimas palabras antes de escuchar el veredicto. Rodríguez sólo pidió un "juicio justo", mientras que Cervera insistió en que "nunca vi a Casado, ni el me vio a mí hasta 28 años después de los hechos, en un careo que tuvimos", negó todos los cargos y pidió al tribunal que "se aleje de la venganza".

Maderna, en cambio, disparó contra todos. Denunció que "se sucedieron hechos irregulares" y que "hace 9 años que estoy prisionero en mi país". También cargó contra el juez que instruyó la causa, a quien calificó de "venal y conniviente con el poder político", y contra la Cámara de Apelaciones, que —dijo— "no tuvo en cuenta nuestros reclamos por irregularidades". También se quejó de las "suposiciones de periodistas —que declararon en el juicio—, que hablan según su ideología" y de que "soporté amenazas y agravios en las redes sociales".

El condenado apuntó su artillería también contra el fiscal Gonzalo Stara: "Tuve que soportar un discurso ampuloso, grandilocuente, descalificatorio" y otros denostativos similares. También criticó que el fiscal haya aludido a su participación en el Operativo Independencia, en Tucumán, y que en cambio no haya mencionado "mi actuación en Semana Santa, durante el alzamiento carapintada, donde salimos a ponerle el pecho a las balas para defender al gobierno democrático".

Tras un cuarto intermedio, y cuando ya se había congregado una multitud frente al Palacio de Tribunales, los jueces dieron su veredicto condenatorio de ocho años y seis meses de prisión para los tres acusados, a cumplir en cárcel común, pero con la salvedad de que mantendrán las condiciones de excarcelación que gozaban hasta tanto la Cámara de Casación confirme el fallo.

La sentencia fue saludada por organismos de derechos humanos, testigos, militantes y la familia de Casado.

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