Miércoles 27 de Marzo de 2013
El cabo de la policía bonaerense Gonzalo Kapp fue condenado ayer a prisión perpetua por haber asesinado de un escopetazo por la espalda al joven Lucas Rotela, en un típico caso de gatillo fácil ocurrido en 2011 en la localidad de Baradero. La sentencia la dictó el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de San Nicolás bajo la figura de homicidio agravado, como habían solicitado el fiscal Hernán Granda y el abogado de la familia de la víctima, Dante Gabriel Morini.
"Estoy conforme. Contento nunca voy a estar porque si bien es el castigo que se merece, a mi Gordo, como yo le decía a Lucas, no me lo devuelven ni mil años de prisión", dijo Miguel Rotela, padre del joven asesinado, tras conocerse el fallo. Y agregó que "hoy empieza el verdadero duelo" porque hasta ahora "no pude llorarlo", ya que estuve abocado a la investigación por el crimen.
Y agregó conmovido: "Lucas lo único que quería era vivir. El era feliz con su motito, algo tan simple". Finalmente, el padre del muchacho asesinado recordó que "para Lucas los amigos eran su segunda familia y ellos siempre lo recuerdan en los cumpleaños y dejan una silla libre".
En la plaza. El homicidio de Rotela ocurrió alrededor de las 4.30 del sábado 11 de febrero de 2011 en la plaza Colón, en pleno centro de Baradero, cuando la víctima y dos amigos se encontraban sentados en un banco. Entonces dos efectivos policiales descendieron de una patrulla con la presunta idea de identificarlos y les impartieron la voz de alto a los jóvenes que comenzaban a abandonar el lugar.
"Los amigos de Lucas se fueron para otro lado, pero él agarró su ciclomotor y cuando se iba caminando recibió un escopetazo desde atrás que le causó, en total, nueve perforaciones", dijo el abogado Morini.
En ese momento, uno de los jóvenes que acompañaban a Rotela fue demorado por uno de los efectivos y llevado a la seccional, mientras que Lucas resultó gravemente herido, a pesar de lo cual alcanzó a llegar a su casa y contarle lo sucedido a su padre. La víctima fue trasladada entonces al hospital local y murió a la tarde, cuando estaba por ser derivado en un helicóptero sanitario a un centro asistencial de mayor complejidad en la ciudad de General Pacheco.
Según los familiares de la víctima, luego del homicidio los funcionarios policiales a cargo de la investigación intentaron instaurar la versión de un enfrentamiento.En ese sentido, Juan Andrés Begue, el otro abogado que representa a la familia Rotela, recordó que "el cuerpo de Lucas recibió nueve perdigones de plomo y después de cuatro horas secuestraron en el lugar una gomita. Me parece que nunca disparó ese tipo de munición (postas de goma) y trataron de encubrirlo", concluyó el letrado.
No sabía. Durante el debate oral y público en el cual declararon 25 testigos, el imputado sostuvo en su defensa que la escopeta con la cual le disparó a Lucas la había cargado su compañero de patrullaje y que él "no sabía que tenía postas de plomo", por lo que su defensor solicitó un careo entre Kapp y el otro efectivo que en ese momento estaba con él.
Ante el Tribunal, el compañero de Kapp aseguró que le había avisado que la escopeta tenía postas de plomo, mientras que el acusado respondió que, en el caso que haya sido así, no lo había escuchado.