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Condenaron a 10 años y 8 meses de prisión al asesino de un joven rapero de Empalme

Brian Adrián Acuña fue señalado como el homicida de Ariel "Chuky" Avila, baleado frente a un búnker de drogas en febrero pasado. Otro sospechoso resultó sobreseído.

Miércoles 31 de Diciembre de 2014

El acusado de matar a balazos a un joven músico de hip hop que narraba en sus canciones la problemáticas de la droga y la violencia en Empalme Graneros, fue condenado ayer a purgar 10 años y 8 meses de prisión en un trámite de juicio abreviado que se homologó en Tribunales. Otro de los sospechosos fue sobreseído porque no se pudo acreditar su participación en el crimen. El caso puso en evidencia, una vez más, la lucha de los vecinos contra el flagelo del consumo y venta de estupefacientes.

"Mientras la droga arrasa/Acaba con la juventud/Los que la venden se enriquecen y no tienen inquietud". La frase pertenece a un tramo de los tantos rap que cantaba Ariel Alejandro "Chuky" Avila como un trovador que describía la realidad de su entorno de un modo simple. Esa misma realidad de violencia urbana de la que fue víctima.

La muerte del joven de 21 años ocurrió el 13 de febrero de 2014 en Campbel al 1100 bis, frente a su casa de Empalme Graneros. Por la significación que tuvo el caso, tras su muerte los vecinos destruyeron un búnker de venta de drogas que se levantaba a pocos metros de allí. Y a modo de homenaje a su trabajo en vida, una plazoleta del barrio ahora lleva su nombre (ver aparte).

Las hipótesis. El crimen se desencadenó luego de que Avila discutiera con dos "soldaditos" de un búnker de drogas porque quería que se retiraran de ese lugar. Desde chico, cuando se hizo conocido con el nombre artístico de "La profecía", Ariel bregaba para que el negocio se fuera del barrio.

En ese contexto, según los datos preliminares de la investigación, también se manejaba otra motivación del crimen que hablaba de "un viejo rencor vecinal", indicó por ese entonces una fuente judicial. En el barrio apuntalaron esa idea, al recordar que a Chucky le habían robado una moto poco tiempo atrás. Y que él tuvo un cruce de palabras por eso con uno de los soldaditos.

Lo concreto es que a las 18 de ese miércoles de febrero, dos de esos soldaditos salieron del búnker y encararon a Ariel. "Conmigo no se mete nadie porque yo soy re loco y si te tengo que matar te mato", lo increpó uno. Avila le sugirió al muchacho una pelea mano a mano. Pero otro de los jóvenes sacó un arma y le disparó al menos siete veces.

La víctima cayó malherida y luego fue trasladada al Hospital de Emergencias. En las primeras horas del día siguiente falleció como consecuencia de heridas graves en el tórax y en los brazos.

El caso significó uno de los primeros ventilados bajo el nuevo Código Procesal Penal sustanciado en juicios orales y públicos. Con el impulso de la Unidad de Homicidios del Ministerio Público de la Acusación, se acumularon datos y testimonios y la versión de algunos testigos presenciales.

Mecánico preso. En mayo de este año fue detenido Brian Adrián Acuña, de 20 años y de profesión mecánico, a quien el fiscal Pablo Pinto acusó como autor del delito de "homicidio simple agravado por uso de arma de fuego, y de dos tentativas de homicidio simple agravado por uso de arma de fuego, abuso de armas, portación ilegítima de arma de fuego clasificada como de guerra", y se ordenó su prisión preventiva.

Más tarde caería el supuesto cómplice, Damián G., quien con el transcurso de la pesquisa fue desvinculado del hecho ya que no se pudo probar que tuviera participación en el homicidio. Así, sólo Acuña quedó vinculado al proceso bajo la el crimen número 45 a esa altura del año que hoy termina. Luego, y hasta hoy, se contabilizaron otros 200 asesinatos.

Ayer en los Tribunales locales se celebró la audiencia donde se dictó la sentencia definitiva contra el único acusado. Bajo la presidencia del juez José Luis Suárez y en una trámite de juicio abreviado (la defensa y la fiscalía acuerdan la pena en base a la calificación del delito bajo reconocimiento de culpabilidad), se condenó a Acuña a 10 años y 8 meses de prisión de cumplimiento efectivo.

Le achacaron el delito el delito del homicidio del músico de Empalme Graneros, agravado por el uso de arma de fuego y abuso de armas en concurso real en calidad de autor.

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