Miércoles 23 de Julio de 2014
El Hospital John Hopkins, de la facultad de Medicina homónima en Estados Unidos, deberá pagar 190 millones de dólares a pacientes de un ginecólogo que las fotografió y filmó secretamente en su consultorio con una cámara en forma de bolígrafo que llevaba colgada al cuello, dijeron ayer los abogados de las víctimas.
El doctor Nikita Levy fue despedido en febrero de 2013 luego de que una empleada alertó a las autoridades del hospital sobre sus sospechas y él se vio obligado a entregar la cámara. Se suicidó diez días más tarde. Los investigadores descubrieron aproximadamente 1.200 videos y 140 fotografías de hasta nueve mil pacientes guardadas en varios servidores en su casa.
Jonathan Schochor y Howard Janet, abogados de las demandantes, afirmaron que un tribunal de la ciudad de Baltimore aprobó una propuesta de acuerdo por 190 millones de dólares.
"Cuando se enteraron de la conducta del doctor Levy, nuestras clientas quedaron muy consternadas. Sintieron que se había roto la confianza. Se sintieron engañadas", afirmaron.
"Algunas de ellas necesitaron orientación psicológica, no podían dormir, no podían trabajar, tenían problemas en casa y con sus parejas", agregaron.
Conducta sexual. El arreglo es uno de los más cuantiosos en Estados Unidos en un caso de conducta sexual inapropiada de un médico.
Básicamente concluye un caso que nunca produjo cargos criminales, pero amenazó la reputación de una de las instituciones médicas más prestigiosas del mundo y, de acuerdo con abogados, traumatizó a miles de mujeres, aunque sus rostros no eran visibles en las imágenes ni pudo establecerse con certeza cuáles pacientes fueron grabadas ni cuántas.
La policía en Baltimore fue llamada por Johns Hopkins poco antes del despido de Levy. La policía e investigadores federales dicen que no encontraron evidencia de que éste hubiese mostrado el material a otros.