Martes 24 de Marzo de 2009
Dos hermanos fueron condenados a prisión perpetua por el crimen del dueño de una forrajería a quien apuñalaron para robarle la moto en mayo de 2007, cuando el hombre circulaba por un camino de tierra que une Funes y Pérez, cerca de la represa del arroyo Ludueña. El circuito de venta de la scooter que le sacaron a la víctima condujo a los investigadores hasta los acusados, quienes habían ofrecido el vehículo por 400 pesos en su barrio del oeste rosarino.
La condena fue impuesta por el juez de Sentencia Julio Kesuani a David Jacinto Sandoval, de 28 años, y a su hermano Jonatan Daniel, de 20. Los dos fueron sentenciados a prisión perpetua por cometer un robo calificado y un homicidio críminis causa, esto es, por matar para cometer otro delito y garantizarse impunidad. En el caso de David también fue declarado reincidente, porque tenía una pena previa a 15 días de prisión de un juzgado Correccional y otra de 6 años y medio de cárcel. Eso le impedirá acceder a beneficios de la ley penitenciaria.
El fallo de todos modos no está firme porque el defensor de los hermanos Sandoval tiene la posibilidad de apelarlo. Incluso, durante el juicio el profesional planteó la falta de pruebas para condenarlos y reclamó las absoluciones. No obstante Kesuani consideró los testimonios de vecinos y un familiar de los hermanos que refirieron haberlos visto llegar en la moto de la víctima a su casa de un barrio marginal cercano al Mercado de Concentración y haberla ofrecido en venta.
El último viaje. José Antonio Demasi tenía 57 años y tenía una forrajería en Funes, donde vivía con su esposa y sus tres hijos: Andrés, de 24 años; Martín, de 30; y Ariel, de 28. Alrededor de las 23 del 3 de mayo, asombrados porque su padre no llegaba a cenar y tras rastrearlo en su lugar de trabajo, los muchachos empezaron a buscarlo y vecinos del comercio les comentaron que el local había estado cerrado toda la tarde.
La peor noticia les llegó la mañana siguiente, luego de denunciar la desaparición de José en una comisaría. Un motociclista iba a trabajar por la ruta provincial 34 S, que une Funes y Pérez, y se detuvo por pinchar un neumático. Entonces encontró el cuerpo del hombre, unos 15 metros al norte del puente sobre el arroyo Ludueña.
El destino hizo que por allí pasara poco después un patrullero y el motociclista lo detuvo para señalarles a los policías el hallazgo. Los uniformados comprobaron que se trataba de José Demasi, a quien le habían robado la billetera y la moto, y los forenses constataron que tenía cuatro puntazos mortales.
"Papá era una persona rutinaria, siempre hacía lo mismo. Se iba a trabajar, cerraba el negocio al mediodía, volvía a casa y a la tarde regresaba al local. Nunca faltaba a trabajar", contaron los hijos de Demasi. Y dijeron que el hombre usaba el camino donde lo mataron cada vez que tenía que comprar mercadería en Soldini. "Por más que encuentren al que lo mató, nosotros ya estamos destrozados", argumentaron.
La ruta de la moto. La policía llegó a los hermanos Sandoval rastreando la moto de Demasi. Los informes de calle daban cuenta de que el rodado había sido ofrecido durante la semana posterior al crimen en la zona de Mendoza al 6800. Un vecino del lugar refirió que el día de un clásico entre Newell’s y Central, David le había ofrecido una scooter blanca por 400 pesos.
Así, los pesquisas llegaron hasta un asentamiento de Los Gallegos al 1300, un sector de ranchos donde apresaron a los hermanos Sandoval y al cuñado del mayor de ellos, quien fue desvinculado del caso. También hallaron la billetera de Demasi.
Luego, por testimonios, los pesquisas llegaron a una vivienda de Uruguay y Felipe Moré donde recuperaron la moto robada y toda la documentación del rodado. El dueño de casa, José Luis C., de 29 años, admitió que se la había comprado en 600 pesos a David Sandoval, a quien conocía de la cárcel de Coronda. Y que le habían entregado el vehículo tras el pago de un anticipo de 150 pesos. Asimismo, ese hombre reveló que al preguntarle a David cómo la había obtenido supo que se "la habían robado con su hermano a un muchacho, al lado del arroyo, cerca de Pérez, y que no pasaba nada porque tenía todos los papeles".
Otra prueba que citó Kesuani fue aportada por un comerciante, quien contó que el 4 de mayo de 2007 se presentaron en su negocio los hermanos Sandoval a ofrecerle una moto blanca y dos días después, al leer la noticia del crimen en el diario, se dio cuenta de que era el mismo rodado. Ese hombre señaló a los hermanos Sandoval en una rueda judicial al encontrarlos "muy parecidos" a quienes le habían ofertado la scooter Honda 100.
Todos esos elementos, más el secuestro de un arma blanca con las características de la usada en el crimen y la proximidad de la vivienda de los acusados con el lugar del homicidio, fueron las pruebas que tuvo en cuenta el juez para fundamentar la doble condena a prisión perpetua.