Martes 27 de Marzo de 2012
El subcomisario Alejandro Scalcione escuchó la sentencia con gesto adusto. En un juicio oral y público terminado ayer, donde se lo acusó por matar a su pareja, el profesor de historia Nelson Regaldo Rosso, fue condenado a 18 años de prisión por el delito de homicidio agravado por el empleo de arma de fuego. El juez Ismael Mamfrin, único juez del tribunal, también le impuso la inhabilitación durante 10 años para la tenencia y portación de arma de fuego. En los alegatos del jueves, la defensa del policía había requerido una pena de tres años mientras que la querella y la fiscalía habían solicitado la prisión perpetua. Tras la lectura del fallo, los abogados defensores del policía anunciaron que apelarán la resolución judicial.
Rosso, de 60 años, fue asesinado de dos disparos en su casa de Oliveros el 18 de abril de 2009. Tenía una relación de convivencia desde un año antes con Scalcione, de 45, que era al momento del crimen jefe del destacamento policial del Hospital Clemente Alvarez. En la primera audiencia de juicio Rosso admitió que le disparó a Scalcione, a quien definió como un hombre celoso en extremo. Por primera vez mencionó que ese día hubo una tercera persona en el lugar: un hombre al que sorprendió yéndose apresurado subiéndose los pantalones. Nunca en todo el trámite había aludido a eso.
Luis Tomasevich, el abogado de Scalcione, había solicitado tres años de prisión, aludiendo al estado de emoción violenta en el que habría actuado el imputado frente a esa circunstancia. Adujo que se ponderaron conceptos jurídicos para plantear la "emoción violenta" y que dos psicólogos oficiales, que dijeron que su cliente no actuó bajo tal estado, "no manejan los mismos términos". Afirmó que "se descuidaron las pruebas, se contaminó el lugar de los hechos y este hombre actúo como lo hizo a partir de una situación de ahogo económico, de humillación y falta de salida a esta situación".
A su vez, el fiscal Aníbal Vescovo basó su exposición en los testimonios de los peritos psicólogos. "Scalcione se ganó la confianza de Rosso a partir de la relación de pareja que tenían y eso fue aprovechado (por el oficial) para ingresar a la casa" de la localidad de Oliveros en la que vivía el profesor asesinado y ocurrió el homicidio. Y fundamentó su requerimiento en el hecho de que "Rosso estaba de espaldas cuando lo mataron y Scalcione abusó de su posición para disparar sobre él".
Sin tercer hombre. En otro tramo de su alegato, el representante de la acusación, señaló que "no se comprobó la existencia de un tercer hombre en la escena" del crimen, como había sostenido el oficial condenado cuando brindó su testimonio en el inicio del juicio. "Se planteó una escena con un hombre en la habitación de Rosso pero no se certificó", dijo Vescovo. Y desestimó el estado de emoción violenta al sostener que "Scalcione estaba lúcido y en voluntad de sus actos en el momento de cometer el homicidio. Luego de eso llamó a la policía y esperó. No estaba mal ni en estado de shock", afirmó.
Luego de los argumentos, la fiscalía había pedido al juez Ismael Manfrín que se lo condene a Scalcione a prisión perpetua por el delito de homicidio agravado con alevosía.
A su turno, los abogados querellantes Raúl Superti y Ricardo Giusepponi sostuvieron en sus argumentos algunos de los planteos esbozados por la fiscalía. En ese sentido, Superti destacó que "Scalcione demostró ser un hombre frío" y recordó que el acusado le disparó a Rosso "un primer tiro en la nuca y luego, sabiendo que Rosso estaba indefenso, le tiró un otro balazo que impactó en el corazón. Lo ejecutó".
Después, el abogado recordó que Scalcione "es un funcionario público al que el Estado le dio un arma para defender a la sociedad", y adujo que "no hubo estado de emoción violenta, hubo un tirador profesional que esperó a su presa y luego desarmó su pistola para esperar las consecuencias de ese crimen".
Peritos. Dos de los tres peritos que analizaron a Scalcione dijeron no haber encontrado en el acusado rasgos que acrediten la posibilidad de que haya actuado bajo emoción violenta al cometer el crimen. La posición de ambos profesionales se opuso a la de un tercer perito, convocado por la defensa, que sostuvo que Scalcione sí "pudo actuar bajo emoción violenta".
La psicóloga Mariana Castaños dijo que "la emoción violenta tiene una manifestación psíquica y una interrupción en la posibilidad de racionalizar, pero nada de esto se encontró durante las charlas" con el acusado.
Por su parte, la psiquiatra Malvina Steimbek explicó la definición y las características de la emoción violenta. "En este tipo de casos hay dos elementos básicos: uno emotivo y otro de comportamiento. La emoción es un cambio súbito y es violenta cuando ese impacto emotivo cae sobre el cuerpo y se produce una pérdida de reflexión y de los estados inhibitorios". Después tanto la defensa como la querella le preguntaron si había encontrado situaciones de emoción violenta en Scalcione y su respuesta fue negativa.
A su vez, el psicólogo Guillermo Hadad, convocado por la defensa de Scalcione, manifestó que el imputado "estaba inmerso en una relación tortuosa que, por el gran amor que tenía por Rosso, le era difícil resolver. Un hombre común, con un grado de neurosis y una rigidez emocional que se vio de pronto en un pasaje al acto en estado de emoción violenta", sostuvo.