Jueves 18 de Diciembre de 2008
La Cámara Penal confirmó la condena a 9 años de prisión a un hombre de 47 años por matar de una puñalada a un vecino de 27 con quien compartía una pensión del barrio Roque Sáenz Peña. El motivo del ataque fue una discusión por el volumen de la música que escuchaba el ahora sentenciado, quien escapó por los techos pero fue detenido cerca del lugar por la policía.
Los jueces de la Sala III de la Cámara Penal mantuvieron en 9 años la pena que en agosto pasado le había impuesto al metalúrgico Daniel Rodríguez el juez de Sentencia Julio Kesuani. Rodríguez fue condenado como autor de un homicidio simple pero su defensa apeló, disconforme con el monto de la pena. Pretendía que le impusieran el mínimo legal, de 8 años.
Los jueces Ernesto Navarro y Elena Ramón no hicieron lugar al pedido. Plantearon que la sanción se impone teniendo en cuenta la magnitud del hecho y que, como en este caso, "una nimiedad, un altercado vecinal o la mala convivencia no pueden conducir a que alguien ponga fin a la vida de otro". El tercer integrante del tribunal, Rubén Jukic, se abstuvo de emitir opinión. Así, quedó firme el fallo por el crimen de Alejandro Ramón Zalazar, de 27 años.
El crimen ocurrió el 24 de marzo del año pasado, a las 20.30, cuando Zalazar fue a pedirle a su vecino Rodríguez que bajara el volumen de la música, en la pensión de 1º de Mayo 4652 que compartían. Los dos comenzaron a discutir hasta que Rodríguez tomó un cuchillo y le asestó a Zalazar una puñalada en el abdomen.
Auxilio. El joven herido salió pidiendo ayuda a la calle. Un vecino escuchó los alaridos y llamó al Sies. Zalazar murió desangrado en la ambulancia. Cuando ocurrió el homicidio, la policía contó que las discusiones entre los dos hombres eran frecuentes por causa del volumen de la música que ambos escuchaban en sus habitaciones. A eso se sumaba que, según los vecinos, Rodríguez espiaba siempre a la mujer de la víctima.
El joven fallecido estaba en pareja con una mujer que entonces cursaba un embarazo de siete meses y medio. Trabajaba como cadete con una moto que había comprado hacía pocos meses.
Tras el ataque, Rodríguez escapó por los techos de la pensión hasta una casa ubicada sobre el pasaje Lavalleja, a unos cien metros de la pensión, donde lo detuvo la policía. Aún tenía una cuchilla ensangrentada de unos 18 centímetros de hoja. Cuando lo apresaron, el acusado dijo que no tuvo intenciones de fugarse sino de esconderse de un grupo de vecinos que al parecer quisieron lincharlo por lo que había ocurrido.