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Con un millón de personas en las calles por el Dakar, Rosario vivió su fiesta interminable

Una multitud copó hasta la noche el Parque Nacional a la Bandera para la largada del Rally Dakar, que hoy se despide de nuestra ciudad.

Domingo 05 de Enero de 2014

Fue algo así como la fiesta interminable. La Amaury Sports Organisation (ASO) informó que alrededor de un millón de personas se nutrió del show del Dakar en Rosario, que más allá de la cifra disfrutó como nunca de ser anfitriona de este megaevento del deporte motor mundial que esta ciudad albergó desde hace una semana, con su pico de espectáculo ayer en el Parque Nacional a la Bandera y la despedida desde la madrugada de hoy, cuando empiece la carrera en serio, claro que no en esta provincia sino en Córdoba. Una jornada inolvidable, que para muchos hizo recordar al 2011, cuando la avenida Circunvalación fue vía de paso desde Victoria. Pero ayer todo fue más cuidado y organizado, y el enorme desplazamiento de público que se fue reciclando con el transcurrir de las horas, lo vivió de manera tranquila y en la mayoría de los casos en familia.
La largada simbólica de ayer se encargó de justificar el cambio en la fisonomía que fue haciendo la ciudad en los últimos días. Y fue la gente la encargada de argumentar la importancia de los preparativos. Porque la zona donde se produjo el inicio del desfile de los vehículos estuvo abarrotada de gente. Pero nunca colapsó ni hubo inconvenientes de algún tipo que lamentar. Cada espacio fue ocupado. No hubo ningún claro en las vallas que contorneaban el recorrido que emprendieron las 431 máquinas (174 motos, 40 cuatriciclos, 147 coches y 70 camiones). Y tampoco asomaban espacios para estacionar en las calles adyacentes.
La espectacularidad del Dakar es incuestionable. Como también la respuesta que le dio el público ayer. El Monumento a la Bandera mostró una cara totalmente particular. Distinta a cualquiera que haya mostrado en otra oportunidad. Porque el habitual epicentro de los festejos de la ciudad se vistió de ocasión. Se respiraba un aire distinto. Esta vez el atractivo fue distinto. Con otros protagonistas. Fueron los que desafiarán la 6ª edición de la competencia en Sudamérica de la durísima competencia. Y el deporte tuerca dio una cabal demostración de su poder de convocatoria. Porque el millón de personas (entre locales y gran cantidad de foráneos de distintos puntos del país y extranjero) que desfiló, según la ASO, por la zona a lo largo de toda la jornada se sacó más que satisfactoria de acuerdo a las expectativas que se habían generado en la previa.
El arranque de la largada simbólica estaba pautada para las 15 (se demoró más de 20 minutos). Pero el público no esperó hasta el horario de la cita en cuestión. Varias horas antes el lugar ya estaba “copado”. Nadie quería perder la posibilidad de observar de cerca semejante show. Algunos totalmente preparados y equipados para una prolongada espera y posterior permanencia. Y otros improvisando y apelando al ingenio para que las mismas sean lo más amenas posibles.
Ubicarse sobre las vallas y en espacios con sombra eran los lugares más buscados fuera del parque Village Dakar (todo el día hubo una importante cola para comprar el ticket e ingresar al mismo). Pero así como muchos no dejaron pasar la chance de ser parte de tamaño acontecimiento, otros no pasaron por alto la oportunidad de lucrar con el mismo. Fueron los vendedores ambulantes los que ofrecieron una gran cantidad de productos (gaseosas, tortas y mercadería Dakar). Incluso algunos integrantes de equipo apostaron en la zona los vehículos de apoyo e improvisaron campings.
La previa se vivió en un clima particular. Y a medida que transcurrían los minutos las expectativa se incrementaba. Primero desfilaron vehículos oficiales de la competencia. Y cerca de las 15.30 quedó inaugurada la rampa de largada. Fue el boliviano Walter Nosiglia, quien a bordo de su cuatriciclo abrió la ceremonia.
A partir de ese momento el desfile se hizo constante. Se largaba desde la rampa y luego cada uno brindaba su show. Tras los cuatriciclos coparon la escena las motos. Sobre las 16 aparecieron las primeras. Y como los vehículos de cuatro ruedas, demostraron su velocidad y realizaron algunas piruetas sobre sus cubiertas traseras.
Casi una hora y media más tarde continuaron la caravana los autos. Y pasadas las 20 lo hicieron los camiones. Ellos no mostraron demasiada espectacularidad. Las dimensiones de sus vehículos hablaron por sí mismos.
Rosario vivió una fiesta. Y en ella, hasta agrupaciones contrarias al rally se manifestaron con carteles sin problemas sobre la rotonda de calle Rioja. Fue el primer episodio del Dakar. Hoy, desde bien temprano, será el momento de la despedida de la ciudad, que fue la mejor de las anfitrionas.

 

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