Con un cuento del tío entran a lo de un jubilado, lo golpean y le roban
“Mi abuelo vive en el barrio hace 40 años. Y conserva hábitos de otra época. Le dijimos mil veces que no tiene que ser tan confiado, pero le cuesta”. Paula es la nieta de Alberto R., un jubilado de 83 años...

Sábado 05 de Febrero de 2011

“Mi abuelo vive en el barrio hace 40 años. Y conserva hábitos de otra época. Le dijimos mil veces que no tiene que ser tan confiado, pero le cuesta”. Paula es la nieta de Alberto R., un jubilado de 83 años que el jueves por la tarde fue engañado por tres delincuentes, quienes ingresaron a su casa de French al 1300, lo golpearon y le sustrajeron 14 mil pesos. Los ladrones, uno de ellos una mujer, embaucaron al anciano con un antiguo ardid. “Tocaron el timbre y cuando se asomó a ver quien era, una muchacha le dijo que traían un dinero que le enviaba yo”, relató Paula. Don Alberto fue asistido en el Pami II, donde permaneció internado 24 horas.
  French al 1300, justo en la esquina con Florida, en los confines de barrio Arroyito. Al oeste está la avenida Sabín (ex Travesía). Al este la iglesia Perpetuo Socorro, sobre avenida Alberdi. Y al sur Cándido Carballo. Una zona que los vecinos califican de arrebatadores. “Hay robos en la calle a toda hora y las víctimas son personas grandes”, explicó un habitante de la cuadra.
  Este jubilado de 83 años, viudo, tiene la fama en el barrio de ser una persona amable, amigo de charlar con cualquiera. Además es conocido por una pasión: la cría de pájaros de raza Diamantes de Gould. “Es una persona confiada, como la mayoría de los vecinos de esta zona”, agregó el vecino.

Casa robada. Alberto no vive sólo. Junto a él está su nieta Paula y su familia. Pero el jueves, a las 16, estaba solo en la vivienda. Tocaron el timbre y se acercó a la puerta que da sobre French, una abertura con un importante postigo con vidrio espejado, para pispear quien llamaba. Cuando el hombre corrió la cortina, del otro lado una voz femenina le habló desde la vereda: “Señor, le vengo a traer un dinero que le mandó su nieta Paula”. Confiado, Alberto abrió la puerta y a partir de ese momento quedó en manos de dos hombres y una mujer quienes a empujones lo metieron hacia el interior de la casa. El engaño verbal se había concretado.
  Los ladrones encerraron a la perra que había en la casa y se dedicaron a su faena. Mientras uno de ellos lo golpeaba para que dijera donde estaba el dinero, los otros revolvían la vivienda. Alberto estuvo bajo el control de los malhechores durante unos 45 minutos. “Lo golpearon en el cuerpo y en la cabeza para que dijera donde estaba la plata. Lo único que les importaba era el efectivo”, relató Paula quien, recelosa, atendió al cronista por el postigo de la puerta. “Cuando estos pibes se fueron le dijeron que no hiciera la denuncia porque iban a volver y le iban a quemar la casa”, comentó la joven. “Estamos acomodando todo porque recién le dieron de alta en el Pami II. Lo dejaron internado porque tenía varios golpes en la cabeza y en la zona de las costillas”, confió.
  A Alberto le robaron 14 mil pesos. Lo ataron y lo dejaron encerrado en el baño. Cuando logró zafar se comunicó con su nieta y ella llamó al 911 y a un servicio de urgencias. Lo llevaron al Pami II donde los médicos recomendaron que quedara internado. La violencia con la que actuaron los ladrones hizo recordar a una serie de robos que tuvieron como blanco a ancianos durante 2005 en la zona de Alberdi, La Florida y Granadero Baigorria. En aquella ocasión se trató de dos bandas: una integrada por gitanos y otra por una pareja que se movía en auto en el que solía verse a un menor de diez años sentado en el asiento de atrás. Las dos gavillas fueron desarticuladas.
  Investigadores consultados recordaron ayer que dos semanas atrás ocurrió en jurisdicción de la comisaría 7ª, en una vivienda de Oroño 69, un hecho similar. El 22 de enero dos hombres y una mujer llegaron hasta la casa de don Juan Alberto G., un jubilado que vive con su esposa, y mediante un ardid similar le robaron 4 mil pesos. “En esa oportunidad la chica empezó a charlar con los abuelos. Estos abrieron la puerta. Ella pidió un vaso con agua y cuando se lo fueron a buscar, se metieron adentro. Los golpearon y los robaron”, explicó un pesquisa. “Son todos robos que empiezan con chamuyo. Lo más grave es que a algunos ladrones se les va la mano con los viejos”, relató. El robo de calle French al 1300 fue denunciado en la comisaría 9ª y es investigado por el juez Hernán Postma. l