Miércoles 13 de Abril de 2016
Se llama Juan Carlos y es jubilado. Viste de traje rigurosísimo y su Fiat huele a recién lavado. Desde el pedido, a través de la App de Uber, tarda tres minutos en materializarse en la puerta de la redacción de la Agencia de Noticias Télam, en el barrio porteño de Monserrat.
El viaje -un punto cerca de Retiro- será largo: una protesta de taxistas corta la avenida Alem sin saber que entre todos los autos que les tocan bocina está camuflado el mismísimo enemigo, un auto de Uber.
Hay agua embotellada (de segunda marca, pero agua al fin) y caramelos. Juan Carlos cuenta una historia urbana repetida: jubilación insuficiente y remise para arrimar unos pesos más. "Con Uber vamos a poder ganar un poco más", se esperanza mientras gambetea el tráfico, que -con Uber o no- sigue siendo un caos.
Con un 64 por ciento de apoyo. Una encuesta realizada en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano bonaerense arrojó que el 64 por ciento de los consultados "recibió con buenos ojos la llegada de Uber para competir con taxis y remises", mientras que sólo el 15 por ciento "opinó lo contrario", según la consultora de investigación de mercado TrialPanel, publicó Télam.
El estudio, realizado entre el 2 y el 6 de abril, indagó a 587 hombres y mujeres mayores de 18 años, "de todos los niveles socioeconómicos", residentes en la ciudad y el Gran Buenos Aires.
En Capital Federal hay unos 38 mil taxis que ahora se ven amenazados por la empresa norteamericana, que opera en más de 400 ciudades en el mundo y ofrece precios de viajes a la mitad del valor que cobran los clásicos autos de color negro con techo amarillo.
En Estados Unidos, Uber soporta denuncias de pasajeros por violaciones y agresiones sexuales. En Francia, fue condenada a pagar una multa a la Unión de Taxistas. Marchas con millares de taxistas contra la aplicación se han realizado en Madrid, Bogotá, Yakarta, San José de Costa Rica, Londres y San Pablo, entre otras ciudades.