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Con poco brillo, Newell's consiguió un punto de oro de visitante ante Vélez

Newell’s pasó varios sofocones en Liniers, pero con coraje y un Ustari impecable mantuvo el invicto y sigue prendido arriba. Lo positivo fue el regreso del Nacho Scocco, el artillero leproso.

Domingo 07 de Septiembre de 2014

El fútbol cada vez que puede se empecina en tirar por la borda los pronósticos previos. Eso lo hace tan apasionante y sorprendente. Newell’s y Vélez entregaron ayer un partido de discreto vuelo futbolístico. Se intuía un juego dinámico y elaborado de ambos lados, pero esos atributos faltaron a la cita. Ninguno de los dos logró desplegar su potencial de equipo candidato al título y mucho menos los rojinegros, que de tres cuartos de cancha hacia adelante casi no generaron nada. Los de Liniers fueron al ataque, con más ganas que ideas, y se encontraron con la barrera inexpugnable de Ustari. Desde lo matemático, el empate en cero vale para la Lepra porque lo mantiene prendido bien arriba y sostuvo el invicto en una cancha chiva. Además la vuelta de Scocco se hizo realidad y eso es para celebrar de cara a lo que viene. Ayer no brilló, sufrió sobresaltos, pero al final el rojinegro pasó por caja y se acreditó un punto gordo antes de volver a Rosario.

   Ya desde el primer tiempo, Newell’s no fue Newell’s. En los 45’ iniciales estuvo errático, impreciso, sin trepadas de los laterales y arrimando apenas una sola ola de peligro a la playa del arquero Sosa. Muy poquito para mojarle la oreja a Vélez en su casa. Encima, cuando el Fortín advirtió que los leprosos no estaban finos, supo generar riesgo en las narices de Ustari.

   Newell’s primero sufrió por arriba. Rolón y Cardozo erraron sus cabezazos en zona de fuego ante la pasividad de la marca rojinegra. Después, Pratto se metió en área, pero definió con una masita a las manos de Ustari. La Lepra no daba tres pases seguidos, sólo intentaba Bernardi, pero nadie se la devolvía redonda. Villalba adelantado como ocho volvió a quedar expuesto y además ni Figueroa, ni Tonso, asumían la responsabilidad de ir al frente y terminar las jugadas. Mateo era casi un central más para controlar el retroceso de Pratto. 

La única acción clara de los rojinegros fue un pase magistral de Figueroa a Fydriszewski, pero el juvenil sin oposición jamás creyó que podía convertir, no se tuvo fe y su tiro displicente se fue ancho. Al descanso.

   En el complemento Vélez siguió siendo más. A los 13 minutos Correa remató y tapó Ustari. Raggio movió el banco y le dio cancha a Nacho Scocco e Isnaldo. Y justamente Newell’s generó más peligro, o al menos la sensación de ser más incisivo. Scocco exigió a la última línea velezana, manoteó Sosa y Tonso le erró al arco con un cabezazo apresurado. Chance neta dilapidada.

   Ustari estaba cada vez más firme y comenzaba a lidiar con una contractura en el posterior izquierdo. El Turquito Asad quedó de cara al arco y pateó afuera. Newell’s seguía sin poder contener la furia velezana. La Lepra comenzaba a mirar cada vez con mayor clemencia el reloj. En el adicional, Caraglio saltó a cabecear en soledad y Ustari voló notable para despejar al córner.

   En la última bola, un centro del local cruzó el área como un rayo y por atrás no llegó a conectar Cubero. Salvada providencial. Alivio y puntazo leproso en Liniers. Newell’s mantuvo el invicto y salió de pie del Amalfitani, sin todos sus titulares en cancha. Eso fue lo más importante.

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