Edición Impresa

Con nuevas ilusiones y viejos vicios

En el inicio de un nuevo ciclo, con Orsanic como capitán y  Del Potro como líder, Argentina enfrenta a Brasil. Carlos Berlocq abre la serie a partir de las 11 ante Joao Souza y a continuación Leo Mayer se mide con Thomaz Bellucci.

Viernes 06 de Marzo de 2015

Se sube el telón para un nuevo ciclo histórico de la Copa Davis. Un nuevo capitán: Daniel Orsanic, y un nuevo dueño: Juan Martín Del Potro. Nuevas ilusiones, mismos vicios. El gran legado de la exitosísima, pero escasa era pos Nalbandian, parece ser la pelea por adueñarse de las decisiones. Parece no alcanzar con ser la estrella del equipo. Esas son las primeras conclusiones, que adquirirán mayor o menor envergadura con los resultados. Si Argentina pierde con Brasil, será un escándalo, si gana, un capítulo más de una historia de desencuentros. Está tan arraigado el virus que la única posibilidad que asoma en el horizonte es intentarlo una y otra vez a fuerza de arrestos individuales. No existe un bien común, crecen y se consolidan egoísmos típicos de un deporte individual que en Argentina jamás pudo mutar a juego de equipo. Para que no existan confusiones, se aclara expresamente que la ausencia de Juan Mónaco tiene mayoría abrumadora de argumentos deportivos, pero también tiene claros indicios de cuestiones personales. Argentina arranca su participación en la Copa Davis frente a Brasil en Tecnópolis con las defensas bastante bajas, pero con la chance muy concreta de instalarse entre los ocho mejores para dirimir en abril el paso a semifinales frente a Croacia en Europa o ante Serbia aquí en Buenos Aires.

De acuerdo al sorteo realizado ayer, la serie se abrirá hoy a las 11 con el partido entre Carlos Berlocq y Joao Souza, sin antecedentes en el circuito de ATP (sí chocaron una vez en el circuito Challenger, en 2011, con triunfo para el brasileño sobre polvo de ladrillo) . Continuará con el choque entre el número uno de Argentina, Leonardo Mayer y Thomaz Bellucci, número uno de Brasil hasta la semana pasada.
Mañana, Diego Schwartzman y Federico Delbonis, en principio, afrontarán el partido más complicado frente a dos doblistas de elite: Marcelo Melo, número 3 del mundo en la especialidad, y Bruno Soares, decimosegundo en ese escalafón. El domingo, desde las 11 jugarán Mayer y Souza y a continuación cerrarán el match Berlocq y Bellucci. Pero los nombres y la cantidad y extensión de los partidos de la última jornada dependerán de los resultados de hoy y mañana.
Hechas las presentaciones protocolares, es necesario volver a la Copa Davis propiamente dicha, que para Argentina fue históricamente una lucha de vanidades que siempre estuvo por encima del interés general.
Sin Del Potro en cancha por lesión, pero con su aporte anímico en la primera fila, Daniel Orsanic, un ex tenista zurdo de extensa trayectoria en dobles y bastante breve en singles, comenzará a desandar su ciclo como entrenador con la imperiosa necesidad de consolidarse en los resultados en un cargo que históricamente fue más bien decorativo en Argentina.
Pasaron muchos capitanes, muy buenos y pésimos, pero nunca hubo uno que tomará decisiones sin consultar a la estrella del equipo. Por lo cual no es cuestión de caerle a Orsanic, porque asume una continuidad en ese rubro.
Una vez más, es reiterativo y enfermizo, pero es así, hay un tenista que ordena y un capitán que acata. Quizás la enorme distancia que existe entre la carrera de uno y la trayectoria de otro no permita que cada uno cumpla su rol, vaya a saberse. Se insiste, no es de ahora, es de siempre.
Por eso mismo es que se retacea información deportiva en esta presentación de una nueva temporada de Copa Davis. Es un envoltorio con capas de vanidad y egoísmo muy resistentes que dejan en un segundo o tercer plano los atributos o defectos tenísticos.
Del Potro sabe perfectamente que la única chance de ganar la Ensaladera de Plata es con él en cancha. Las pruebas están a la vista. Sin el tandilense y con David Nalbandian retirado, Argentina casi baja a la Zona Americana el año pasado. Y ejerce esa influencia. Al punto que le torció el brazo a la Asociación Argentina. Porque como si no fuera suficiente con las peleas entre los jugadores y los capitanes, también hay enormes diferencias de los deportistas con los dirigentes.
Las lesiones maquillaron pero no ocultaron las desavenencias entre el jugador y Martín Jaite, por entonces capitán. Ambos priorizaron el interés personal.
Quizás Orsanic no sea el adecuado, pero es el capitán que eligió Del Potro. Los resultados tienen la palabra.

Charly siente que esta vez “podemos llegar lejos”

Carlos Berlocq es un optimista por naturaleza. Por eso no sorprende que tenga la expectativa de llegar muy lejos este año, como lo planteó ayer después del sorteo: “Primero debemos superar a Brasil, pero creemos que estamos en el buen camino”, comentó Charly, luego de haber sido elegido por el capitán Daniel Orsanic para el segundo single en lugar del azuleño Federico Delbonis: “Es una satisfacción muy grande que me haya elegido, me pone muy feliz representar a mi país, tener otra oportunidad de jugar ante mi gente. Me gusta, lo disfruto mucho. Tendré un partido complicado ante (Joao) Souza, un rival peligroso que viene en un buen momento, pero espero poder resolverlo”, anticipó Berlocq.
Leo Mayer, principal raqueta argentina, viene de ser el gran responsable de evitar el descenso de Argentina, ya que ganó dos puntos ante los israelíes Bar Tzuf Botzer y Dudi Sela, respectivamente, que resultaron claves para el 3-2 final que aseguró la permanencia en el Grupo Mundial. “Tengo claro que se espera mucho de mí luego de esa serie, pero esta será totalmente distinta. No me siento líder, soy uno más y quiero ganar mis puntos, pero todos somos importantes”, dijo el correntino, quien jugará ante Thomaz Bellucci. 
Por su parte, el brasileño Souza, máxima esperanza del equipo visitante, señaló: “Estoy preparado mentalmente para jugar con todo un estadio en contra. Conozco mucho Buenos Aires, es una de mis ciudades favoritas y tengo claro que habrá un clima intenso”. Aunque se escudó: “Estoy en un buen momento, pero no tengo demasiada experiencia en Copa Davis, espero que eso no me juegue en contra”.

Mientras acompaña, Delpo recibió invitación

Juan Martín Del Potro está sin estar. No puede jugar la Davis porque se encuentra recuperándose de la última operación en la mano izquierda, pero entrenó durante toda la semana con el equipo argentino, al que acompañará desde hoy en Tecnópolis. Mientras tanto, tiene que definir cuándo vuelve al circuito. Y los organizadores del Masters 1000 de Indian Wells no pierden la esperanza de tenerlo: le entregaron una wild card.
El tandilense se inscribió en el primer Masters 1000 del año, pero en dobles junto al croata Marin Cilic, su amigo, que también se recupera de una lesión. Y entonces “por las dudas” ambos quisieran volver en California para ir tomando ritmo, están inscriptos.
Delpo debe definir si acepta o no jugar individuales en Indian Wells, pero la idea original era estar en acción la semana siguiente, en el Masters 1000 de Miami.

Argentina es favorita por muy poco y debe demostrarlo

Una vez trazadas las ya hartantes y frágiles bases sobre las que se construye el tenis argentino, se puede hacer un análisis estrictamente deportivo de la serie que arranca hoy en el flamante estadio de Tecnópolis, montado especialmente para la ocasión.
Esta Argentina y Brasil son dos equipos parejos con un solo punto que casi no admite discusión: el dobles, que debería caer para el lado de los visitantes por la gran jerarquía de sus intérpretes en desmedro de una dupla armada para la ocasión y con nulos antecedentes.
Argentina es favorita por el canto de una uña, pero para demostrarlo se debe hacer foco en el presente y el escenario, y no tanto en los antecedentes. Leo Mayer perdió con Thomaz Bellucci en 3 de las 4 ocasiones en que lo enfrentó y cayó la única vez que jugó a Joao Souza, este año en San Pablo.
Carlos Berlocq, por su parte,  nunca jugó con Souza en el circuito ATP y perdió la única vez que enfrentó a Bellucci.
Se sabe que la Copa Davis es un desprendimiento del tenis con componentes que van mucho más allá de las cuestiones reglamentarias. Su genética empareja o define series que están a kilómetros de distancia de la lógica. Es por eso que la primera materia que deberán aprobar Charly y Leo está mucho más vinculada a su temperamento que a su juego. Y en ese punto parecen estar a la altura de las circunstancias. Una vez superado ese paso, los antecedentes se empequeñecen hasta disolverse. Pero hay que estar a la altura de las circunstancias. Y no es sencillo. Existen muchos antecedentes que dejan y dejaron al desnudo su complejidad.
Berlocq debería ganarle a Souza y Mayer hacer lo propio con Bellucci, muy desmejorado en su juego en los últimos tiempos. Pero deben cumplir con esa cuota de temperamento innegociable.
Si Argentina cumple con esa proyección, la superioridad contundente de Brasil en el dobles podría transformarse apenas en un dato estadístico. Una doble victoria de hoy en singles, hasta podría emparejar una jornada de sábado que hasta ahora aparece claramente desproporcionada.
En cambio, si el equipo que capitanea Orsanic resigna un punto esta tarde, ni hablar de los dos, el resto de la serie podría transformarse en una tortura tenística con escasas chances de triunfo.
Por eso es que los partidos de hoy son decisivos para lo que vendrá después. Argentina es mínimamente favorita, pero inexorablemente hoy debe construir los cimientos para construir la clasificación a los cuartos de final.
 

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario