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Con Mandela grave, los sudafricanos se preparan para la peor noticia

"Es hora de dejarlo partir", titulaba ayer un importante diario local. La gente reza por él y levanta memoriales en las plazas. El Nobel de la Paz tiene casi 95 años. Sufre de una infección pulmonar y los boletines médicos no son optimistas.  

Lunes 10 de Junio de 2013

Mientras el héroe nacional y Nobel de la Paz de Sudáfrica Nelson Mandela afrontó anoche su tercera noche de internación en grave estado, el gobierno intentaba preparar a la nación para posibles malas noticias. Es que Mandela, con casi 95 años y un grave cuadro respiratorio, podría tener los días contados. Ayer miles de emocionados sudafricanos rezaron en las iglesias por el ex presidente que en 1994, al asumir el cargo, dio fin al régimen de Apartheid. Otros optaron por erigir memoriales espontáneos con ramos de flores y frases dedicadas a Mandela en hojas de papel. Muchos de ellos eran de la minoría blanca. Los sudafricanos ven a Mandela como el líder que unificó a la nación sin violencia y por la vía democrática.

"Debemos hacer frente a la realidad. No debemos caer en la histeria", advertía ayer el portavoz presidencial Mac Maharaj. "Celebremos su vida mientras vive y hagamos lo mismo cuando ya no esté más con nosotros", añadió Maharaj, antiguo compañero de Mandela en la lucha contra el Apartheid. Por primera vez, y al contrario que en otras ocasiones en las que Mandela estuvo internado por sus problemas respiratorios, los sudafricanos no están recibiendo ahora boletines médicos tranquilizadores sobre la salud del ex presidente. Mandela tiene 94 años y cumplirá 95 el mes próximo.

El hombre adecuado. En caso de que suceda lo peor, pocos podrían ser más adecuados para comunicar la triste noticia que Maharaj. El y Mandela estuvieron juntos en prisión en los años 70 en la isla Robben, y fue Maharaj quien consiguió sacar clandestinamente de la cárcel la autobiografía de Mandela "El largo camino hacia la libertad".

Los 27 años que el Nobel de la Paz pasó entre rejas tienen también mucho que ver con lo que le sucede por estos días. Es que la infección pulmonar por la que fue internado, la segunda en menos de dos meses, es según los médicos consecuencia de una tuberculosis que contrajo en prisión y de la que fue mal tratado en esa época. Mandela también se enfermó de silicosis por ser obligado a picar piedras en los penales. Esta enfermedad afecta a los pulmones al incrustarse pequeños fragmentos de piedra.

Maharaj recordó el "importante mensaje de Mandela". Señaló que no se trata de "pensar en uno mismo, sino de cómo podemos mejorar la vida de los demás".

Ya en marzo, el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, habló abiertamente de la muerte de Mandela, y lo evocó como el hombre que predicó la convivencia en paz sin tener en cuenta el color de la piel, la raza o los orígenes. "En zulú se dice que cuando los ancianos mueren, regresan a casa. Creo que deberíamos pensar así", dijo el mandatario en una entrevista con la BBC. En aquel momento, Zuma pidió a la población que "combata sus miedos" y "no caiga en pánico" cuando lleguen las malas noticias. La última información médica indicaba ayer que su situación era "grave pero estable".

Según los periodistas locales, Mandela habría recibido dos veces la visita de su familia en un hospital de Pretoria donde los medios creen que está siendo tratado. La presidencia se niega a confirmar el lugar de su hospitalización.

Cuarta internación. El ícono de la lucha contra el Apartheid cumplirá 95 años el 18 de julio. En dos años y medio, éste es su cuarta internación por un problema pulmonar, sin contar una visita al hospital para someterse a exámenes.

Aunque como en ocasiones anteriores se suceden los deseos de una pronta recuperación, esta vez las voces que dicen que incluso los héroes tienen derecho a morir se han hecho más fuertes. "Es hora de dejarlo partir" titulaba en primera plana ayer el diario Sunday Times, con una foto de un Mandela sonriente y saludando con la mano, en un gesto de adiós. "Ahora la familia debe dejarlo para que Dios intervenga a su manera", declaró al Sunday Times Andrew Mlangeni, un viejo amigo de Mandela, que resume una opinión ampliamente compartida en las redes sociales. En Twitter los llamados para dejar ir a Mandela se acumulaban: "Hay que rezar para que «Tata Madiba» esté bien o para que Dios lo libere de sus sufrimientos? Creo que es hora de que lo dejemos ir", escribió @—Porchez. "Tata" (padre) y "Madiba" (el nombre de su clan familiar) son dos maneras respetuosas y afectuosas de dirigirse a Mandela en Sudáfrica.

Pueblo natal. En Qunu, el pueblo natal de Mandela en el sur de Sudáfrica, su nieto y jefe del clan, Mandla Mandela, guardó un silencio poco habitual con los periodistas. El premio Nobel de la Paz 1993 apareció debilitado en las últimas imágenes que se vieron de él en abril, durante una visita a su domicilio de las más altas autoridades del país. En esas imágenes se veía a un anciano sentado en un sillón. Su rostro no expresaba ninguna emoción. La última vez que Mandela fue hospitalizado fue a fines de marzo, durante diez días, también por una infección pulmonar.

Las palabras del presidente Zuma ponen de manifiesto la importancia de Mandela para la nación. Muchos sudafricanos temen que con la muerte de "Madiba" la frágil democracia y el relativamente pacífico entendimiento entre los grupos de población pueda peligrar. "Cuando Madiba muera, morirá la libertad", rezaba hace más de un año el titular de una columna del popular diario local Times. Tras 19 años de democracia y ante la convivencia relativamente pacífica de negros y blancos, ese escenario parece difícil de imaginar, aunque las profundas heridas del Apartheid seguramente aún no han sanado.

Puja por su imagen. Pero el sólo hecho de pensar en la muerte de Mandela genera un sentimiento de inseguridad entre muchos sudafricanos de todas las capas sociales y tendencias políticas. "Mandela vive en el corazón de todos los sudafricanos", subrayaba la líder de la oposición y jefa del gobierno provincial de Cabo Occidental, Hellen Zille. Pero cuando su partido, la Alianza Democrática, quiso hacer de 2013 el "Año Nelson Mandela", una oleada de protestas estalló en el gobernante Congreso Nacional Africano (ANC, en inglés), el partido que lideró Mandela y que sigue en el poder. Y es que el ANC no cree que el Nobel de la Paz pertenezca a todos los sudafricanos.

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