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Con los cambios hubo reacción

   

Domingo 22 de Septiembre de 2013

Russo implementó ayer tres variantes. Apostó por Encina, Becker y Medina (por Pol Fernández, Ballini y Niell) para darle nuevos bríos al ataque canalla. Y la movida no lució errada si se tiene en cuenta que Central generó más y mejores chances que en sus cotejos anteriores. Y en eso tuvieron que ver las variantes, y también la actitud que exhibió el equipo para buscar con determinación un resultado más conveniente hasta el final del partido.

   Lo cierto es que Central mostró ayer más intensidad y recursos en sus movimientos ofensivos. Y construyó muchas oportunidades favorables, aún con imprecisiones. Su juego creció en volumen y certezas, y en el segundo tiempo se convirtió en el dueño absoluto de la escena.
  En el primer tiempo a Becker le costó un poco ser una usina de fútbol. Se paró unos metros adelante en la línea de volantes. El pibe comenzó por el medio pero perdía intensidad en esa zona de la cancha porque había un mar de piernas. Así que por momentos trató de inclinarse por los costados, y desde allí trató (no siempre con éxito) de desnivelar con su velocidad y su técnica. Promediando esa etapa envió centros peligrosos que no fueron aprovechados por sus compañeros.
  A los 25’ remató cerca del travesaño, a los 30’ su disparo fue interceptado por Braghieri y a los 35’ efectuó un tiro libre con mucha liviandad que contuvo fácilmente Campestrini.
  En los segundos 45’ mostró varias pinceladas de su talento y su incidencia en el trámite creció de manera sensible. Se recostó por izquierda cuando entró Abreu y fue una carta permanente de desequilibrio. A los 75’ remató sólo, después de un gran pase del Loco, y su tiro se fue alto. Curiosamente luego fue reemplazado por Carrizo.
  Lo de Encina fue más fuerza que ideas. Arrancó varias veces por su carril con mucha enjundia, pero no siempre encontró lucidez para terminar las jugadas. Incluso muchas veces apeló al disparo desde lejos, desaprovechando la presencia de Luna en el área.
  En el complemento no aflojó el tranco, siempre se mostró como alternativa y tuvo dos chances. A los 70’ remató cerca del caño izquierdo. Y a los 80’ Campestrini le sacó un cabezazo por encima del travesaño.
  Lo de Medina fue más de su mismo repertorio. Corazón, atrevimiento y desorden. Una ecuación que en la etapa inicial no consiguió generar peligro cierto cerca del área visitante. En esos pasajes, lo más destacado fue su predisposición para bajar (lo hacía más seguido que Becker) para ayudar al equipo a recuperar la pelota.
  Por actitud y coraje, en en complemento fue el jugador canalla que más buscó. Con su desfachatez generó faltas y provocó situaciones propicias. Incluso cuando tuvo que retrasarse entre los mediocampistas con la entrada de Abreu. A los 65’ el arquero rival le contuvo un disparo.
  Si Central cambió su imagen, más allá del flaco aporte numérico del empate en la tabla de posiciones, bastante tuvieron que ver estos cambios que instaló Russo para empezar a palpar signos concretos de reacción futbolística en el Gigante.

 

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