Sábado 29 de Enero de 2011
El señor José Bonet Alcón, en su artículo “¿Suavización de costumbres?", pretende darnos la versión católica del problema de la esclavitud, enganchada con la arbitrariedad característica de esas “versiones” y el aborto. En su particular interpretación del problema, parece olvidar un buen número de detalles y hechos históricos comprobados y no sujetos a interpretaciones antojadizas o tendenciosas. Con total impunidad nos habla de que: “Sin embargo, habrá que repetir mil veces la gran incoherencia de que la esclavitud subsiste en la peor de sus expresiones históricas, es decir, con el derecho de vida o muerte sobre los esclavos”. El habla explícitamente “de la condena a muerte” y de quienes “aprueban leyes, pretendiendo dar un manto de licitud a tan monstruosos crímenes” (aborto). Dejando de lado un buen número de “monstruosos crímenes” cometidos en nombre de Cristo, por la Iglesia, los dejo con don José, quien se refiere a un sacerdote español que, según él, propugnó la abolición de la esclavitud en España en el siglo XIX. Comienzo por pincharle el globo a don José: quienes fueron los primeros en propugnar la abolición de la esclavitud fueron los protestantes ingleses, exactamente un siglo antes (perdón "nazionalistas" argentinos). En España, ya que de ella hablamos, la Falange, en la Guerra Civil con Francisco Franco a la cabeza contó con el apoyó irrestricto de la Iglesia Católica para matar a todo aquel que no acatara la Gran Cruzada (Guerra Santa) del Generalísimo, incluyendo obispos y sacerdotes (recordemos el fusilamiento de los curas vascos). Es decir que parecería ser que para la moral Católica, “el fin justifica los medios”. Es decir: “Las cosas están bien o están mal, según convenga en el momento”. Algo curioso: lo mismo que propugnaban Hitler y Stalin. Extraña religión ¿cristiana? Jacques Maritain, filósofo católico francés, comentaba horrorizado al respecto: ¡¿Matar en nombre de Cristo?!.
Cristián Hernández Larguía
LE 3.687.935