Miércoles 12 de Febrero de 2014
Hace unos días fui como espectador y me tocó vivir una de las tantas malas experiencias que viven los músicos y artistas de la ciudad de Rosario. Invitado por la gente de ONiC que presentaba su espectáculo “La Ira de Dios” en el local de Entre Ríos 691, el aire era irrespirable por el olor a comida y a fritura, más un calor sofocante. No me aguanté y me retiré del lugar, situación frustrante, ya que uno va a pasar un buen momento pero culpa de un empresario al que sólo le interesa llevarse dinero de los artistas y del público, tuve que volver a casa mascullando toda mi bronca y malhumor. Me pregunto: ¿hasta cuándo los músicos y artistas de la ciudad van a seguir protegiendo a quienes no les brindan un buen servicio a ellos y al público que va a verlos?
Gustavo Lowden / DNI 13.308.626