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Con la mira en 2015, Macri ratifica su candidatura sin anclaje en el peronismo

Mauricio Macri se ríe y disfruta del estruendo mediático que generó su mención del "círculo rojo". Le permitió darle aire al lanzamiento de su candidatura presidencial, acicateado por las encuestas sobre la gestión en la ciudad de Buenos Aires...

Miércoles 18 de Septiembre de 2013

Mauricio Macri se ríe y disfruta del estruendo mediático que generó su mención del "círculo rojo". Le permitió darle aire al lanzamiento de su candidatura presidencial, acicateado por las encuestas sobre la gestión en la ciudad de Buenos Aires, también aupadas por la repercusión positiva que tuvo y tiene la puesta en práctica y el funcionamiento del Metrobús.

En un distendido encuentro con periodistas rosarinos, el jefe de Gobierno porteño hace de anfitrión y refuerza la idea de que su postulación presidencial en 2015 no tiene vuelta atrás. Tras dos períodos al frente del municipio porteño, a poco más de 100 metros de la Casa Rosada, Macri ha convivido con el kirchnerismo y cree que es el momento de instalar nacionalmente la gestión del PRO.

La tercera vía. La peronización del microclima político en provincia de Buenos Aires —con dos potenciales presidenciables (Sergio Massa y Daniel Scioli)— evaporó la idea de algunos operadores del PRO, con pasado justicialista, de formatear un presente común. "Nos fue bien en Capital Federal, en la provincia de Santa Fe, en Rosario y en Córdoba con los candidatos nuestros, tenemos que profundizar ese camino", los sermonea Macri a los conmilitones que se reúnen diariamente con él.

Una prueba de laboratorio fue la interna a concejal en Rosario, en la que Anita Martínez —sin experiencia previa en la política y con toda la iconografía amarilla del macrismo— derrotó con creces a Diego Giuliano, pese a tratarse de un buen concejal con extendida prosapia peronista. "Hacia futuro se va a profundizar la necesidad de la gente de buscar renovación, nos lo dicen todas las encuestas. Esta es nuestra idea y en eso no hay retorno", sostiene Marcos Peña, secretario General del Gobierno de la ciudad y arquitecto comunicacional del PRO,

A todo o nada. "La pelea entre Massa y Scioli es en serio, no hay arreglo posible. Es de vida o muerte", dicen cerca de Macri, pese a que se le señala al interlocutor que el peronismo hace un arte de convertir en cenizas las desavenencias cuando se trata del poder.

El ex presidente de Boca Juniors fue en la previa al cierre de las alianzas en el principal distrito del país una especie de garante del potencial acuerdo entre el intendente de Tigre y el gobernador de Buenos Aires.

"Francisco de Narváez bombardeó la posibilidad de una entente, hasta ahí Massa no iba a ser candidato a diputado. Cuando el Colorado dinamitó las negociaciones, cambiaron las circunstancias", se escucha mientras el mediodía se consume en la Capital Federal.

Cuando se le pregunta a Macri si se retirará de la política electoral en caso de no llegar a la Presidencia, prefiere desviar la respuesta, pero no hay nada que indique alguna intención suya de volver al Parlamento. "No es lo mío ser diputado nacional", suele decir, recordando que tuvo un paso por la Cámara de Diputados en la que, incluso, admitió que "si no te aburre una sesión en el Congreso, sos un anormal".

En el proyecto inmediato del PRO figura la idea de nacionalizar los buenos resultados de la gestión porteña. A fines de septiembre quedará inaugurada en Rosario la Casa de la Ciudad de Buenos Aires, casi con seguridad en un local de Córdoba 1555, frente a la plaza Pringles. Con ese objetivo, y el de avalar a los candidatos locales, desembarcará en la cuidad el 26 de septiembre.

La sucesión. Dos preocupaciones de diferente tenor se posan en el horizonte: la primera tiene que ver con la sucesión en la Jefatura de Gobierno, donde tiende a reeditarse un clásico del macrismo entre Augusto Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti. "Sería bueno una interna entre ambos en 2015", dice Macri a LaCapital, aunque en la intimidad del espacio aseguran que Rodríguez Larreta "es el candidato natural". La otra cuestión se mantiene en el terreno judicial con las derivaciones del juicio oral de la causa de las escuchas telefónicas.

Con el objetivo direccionado hacia 2015, Macri nacionaliza su campaña y sale dispuesto a disputar votos no peronistas con Hermes Binner. Cómo extender la ola amarilla fuera del territorio porteño es el intríngulis que, por estas horas, desvela al macrismo.

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