Miércoles 21 de Abril de 2010
Desde que empezó a declarar en Tribunales Y.P. está bajo el programa de protección de testigos del Ministerio de Justicia de la provincia y con custodia policial permanente. La evidente fragilidad en la que la colocó su testimonio es uno de los motivos por los cuales la jueza Raquel Cosgaya considera verosímil su aporte: la muchacha habló pese a la conciencia de colocarse en un lugar de riesgo extremo. Y si lo hizo fue por miedo mayúsculo tras haber sido objeto, ella y su hijo, de malos tratos de parte de su ex pareja.
Por esa razón, ¿no puede pensarse que ella hundió a su pareja por ánimo de venganza? La jueza no lo cree: dice que por encima de las valoraciones subjetivas de la chica hacia Carlos Fleitas, debe tenerse en cuenta que sus dichos sobre personas, lugares y acciones se fueron confirmando a medida que los allanamientos aportaban prueba: en las fotos de los teléfonos, en las agendas, en los objetos incautados en viviendas de quienes luego resultarían implicados, surgen conexiones que ella había dicho de antemano.
Cosgaya destaca que la testigo "ha tenido tiempo y oportunidad acreditadas para conocer acabadamente modos y medios de vida de Fleitas, al igual que el de aquellas personas ligadas a su entorno, sin que su situación conflictiva con el nombrado afecte a todo el espectro de de sus declaraciones en términos de descalificación".