Edición Impresa

Cómo vivir Nuevo Alberdi, un barrio donde las calles aún no tienen nombre

El vecindario está plagado de pasajes numerados que suelen despistar hasta a los más avezados carteros, choferes de ambulancias o remiseros. Un dolor de cabeza

Domingo 09 de Junio de 2013

Nahuel vive en la calle 1331 del barrio Nuevo Alberdi, en el distrito norte de la ciudad, entre el pasaje 1369 y 1386. Con tantas cifras en pocos metros está de más contar lo que cuesta encontrar su casa. El vecindario está plagado de pasajes numerados que suelen despistar hasta a los más avezados carteros, choferes de ambulancias o remiseros. Sin embargo, no es la única zona de la ciudad donde las calles no tienen nombre: según datos de la Dirección de Catastro municipal hay unas 400 arterias sin nomenclatura definitiva, casi el 20 por ciento del total de la ciudad. Y el problema es que, muchas veces, las denominaciones provisorias se extienden durante décadas.

Algunas están en medio de urbanizaciones recientes, otras de barriadas históricas que llevan años sin denominación. Hay calles asfaltadas y pasajes de tierra. En unos y otros los problemas son cotidianos: no es fácil recibir correspondencia, pedir un taxi, un servicio de ambulancias o un delivery. Y, en muchas ocasiones, cuando finalmente reciben un nombre, los vecinos llegan a convivir con dos o hasta tres direcciones: una para recibir los impuestos, otra para el correo y una mixta para visitas o prestadores de servicios.

El director de Catastro del municipio, Luis Alfonso, explica que cuando se urbanizan nuevas zonas de la ciudad a las calles se le asignan números en forma provisoria, hasta tanto se complete su denominación definitiva que debe tener el visto bueno del Concejo Municipal. Una gestión que, muchas veces, ni siquiera se inicia (ver aparte).

La calle 1331 es una entre las tantas que se pierden en la geografía de casas bajas de Nuevo Alberdi. Hallarla demanda esmero, sobre todo porque su paralela más inmediata es la calle Grandoli y cuando se la menciona rápidamente se pone rumbo a la zona sur, exactamente la otra punta de la ciudad. Pero superada esta trampa todavía hay otras: difícilmente se pueda encontrar en el lugar carteles que indiquen nombre o dirección de las calles. Algún operario municipal estampó en las esquinas los reglamentarios círculos azules, pero como quedaron vacíos desde tiempos que ya nadie recuerda, los vecinos se encargaron de estamparles denominaciones como "Luisito", "Cacho" o "Nirvana".

Nahuel tiene 19 años y nació en la calle 1331. "Quien viene por acá y no conoce la zona, seguro se pierde", pronostica el muchacho. "Son muchos números mezclados, intercalados con alguna cortada que tiene nombre. Para encontrar una casa hay que preguntar", recomienda.

Su vecino Marcelo Gómez vive en el pasaje 1348, es albañil y vive hace tiempo en el barrio. "Para pedir un remís llamamos a dos remiserías que están cerca y conocen la zona. Si alguien nos viene a visitar los tenemos que ir a esperar a la parada del colectivo", se resigna.

Provisorio. Para el director de Cartografía del municipio, José Boin, la asignación en forma provisoria de números a las nuevas urbanizaciones es superador al mecanismo empleado tiempo atrás. "En los planos anteriores se las denominaba con letras (como calle o pasaje A, B o C) y muchas veces se repetían", recuerda. De todas formas, el funcionario reconoce que cuando estos nombres provisionales se extienden en el tiempo, la asignación de nomenclaturas definitivas genera nuevos inconvenientes.

Desde que empezó a poblarse, en el barrio Portal de Aldea del distrito noroeste las únicas calles que ostentaban nombres eran las que corrían de norte a sur, como Génova o Juan B. Justo, las que iban de este a oeste tenían números. Hace un par de años estas arterias fueron rebautizadas; la calle 1420 pasó a llamarse J. Irazusta, 1422 Saladillo, la 1424 Mensajerías y la 1426 Aduana.

"El tema es que todos en el barrio siguen llamando a las calles por sus números", señala Vicente Fernando que lleva cinco años viviendo en el lugar.

"La nomenclatura provisoria era mucho más fácil ya que al ser correlativa simplificaba la búsqueda", afirma.

Pero no todas las zonas de la ciudad cuentan con esa ventaja.

En el barrio Santa Lucía, en el distrito oeste de la ciudad, todas las calles tienen número, sin embargo no siguen la misma lógica consecutiva. A la calle 1707 le sigue la 1739 y ambas están cortadas por los pasajes 1758,1756,1716,1754 y 1752.

Doble denominación. Cuando se mudó al barrio Hostal del Sol, en el distrito noroeste, la dirección de María de los Angeles Risso era pasaje 1408 Nº 1858 bis. Y tanto número en el mismo domicilio le causaba más de una complicación. "Muchos confundían el número de la calle con la altura o, al revés, la altura con la calle", recuerda.

Cansados de no recibir correo o de esperar demasiado tiempo un taxi, hace unos 7 años la vecinal se presentó al Concejo Municipal un proyecto para bautizar las calles del barrio. Por su cercanía con el bosque de los Constituyentes propusieron nombres relacionados con parques nacionales como Pilcomayo, Lago Puelo, Laguna Blanca o Los Glaciares.

El caso de la vecinal es paradigmático. Su dirección es Talampaya 1940 bis, pero el cartel colgado en su frente todavía dice calle 1410 Nº 1940 bis. "Es viejito, tenemos que pintar uno nuevo", reconocen y cuando se les pregunta cómo reemplazarían el texto contestan sin dudas: "Talampaya (ex calle 1410) 1940 bis". Todo un signo.

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario