Viernes 03 de Octubre de 2014
Desde que el accidente en parque Norte dejó a Carla Alfaro con lesiones neurológicas irreversibles, sus padres saben que dedicarán el resto de sus vidas a cuidarla. La chica necesita atención kinesiológica y fonoaudiológica diaria, y clínica y neumológica semanal. Se alimenta por sonda gástrica y requiere pañales. Gracias a la donación de un "ángel de la guarda", de nombre Mónica, la familia cuenta con una camioneta con la que trasladar a la joven, "porque hacerlo con un transporte salía una fortuna".
Los Alfaro tienen claro que si Carla está viva es por pura prepotencia del amor, que se expresa en un cuidado exhaustivo y constante. "Cada vez que se despierta y me mira, yo pienso que la conozco tanto...", dice su mamá, María Teresa. Y en la frase se cifra el enigma de lo que una madre y su hija quizás pueden decirse aun sin palabras, en medio de semejante dolor.
La dureza del cuadro, que somete a la familia a una rutina de hierro para la que no existe la posibilidad de vacaciones, también alcanza el aspecto económico, pese a que gradualmente la Justicia les va desembolsando dinero del seguro que cubría el auto de Capozucca. Eso sí, contraentrega de facturas.
"Mire, no me quiero quejar, pero usted no tiene ni idea de lo duro que es lidiar encima con una burocracia tan grande que me obliga a rendir hasta lo que gasto en comida", dice María Teresa a LaCapital.
Son tan austeras, tan medidas las palabras de la mujer, de 68 años, y de su esposo, de 73, que lo único que piden es que las fuerzas no los abandonen para seguir atendiendo a su hija. A lo mejor la solidaridad pueda aliviar, aunque sea un poco, tamaño esfuerzo. El teléfono de la familia es 456-9695.