Lunes 16 de Febrero de 2015
A raíz de lo sucedido en el Hospital Samco de Firmat hace unas semanas, quiero decir que la violencia ocupacional es un fenómeno emergente en el campo de los riesgos laborales y que afecta a todas las profesiones, muy especialmente al sector sanitario. Según informes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 25 por ciento de los episodios de violencia en el trabajo se producen en el sector sanitario. Es un problema de salud pública reconocido a nivel internacional. Existen algunas condiciones de los servicios de salud que favorecen la ocurrencia de hechos de violencia, y que deben ser considerados por funcionarios, autoridades y personal de los servicios de salud, para minimizar el riesgo de que sucedan este tipo de situaciones desagradables, a saber: 1) Estructura de la organización: cuando los servicios de salud funcionan de una manera muy rígida y burocratizada, precaria o impredecible, carente de normativas coherentes, se configura un ambiente hostil para las personas que acuden a los servicios de salud. 2) Conducta organizacional: Si se percibe que existe un trato autoritario o discriminatorio, que no respeta los derechos y la dignidad de las personas, también se favorece la ocurrencia de reacciones violentas. 3) Contexto laboral: el pluriempleo del escaso personal de enfermería y de gran parte de los profesionales, genera sobre exigencias físicas y malhumor, fallas en la comunicación con los usuarios, incumplimiento de horarios, desgastes en las relaciones humanas y tiempos de espera prolongados que también condicionan un clima laboral violento. 4) Contexto socio cultural : los modos de conducta agresivos, los valores individualistas y la violencia instrumental instalada en la sociedad, también se expresan dentro de los servicios de salud. 5) Situaciones individuales: la atención de pacientes psiquiátricos, adictos, presos, entre otros, requiere de dispositivos organizacionales especiales que hay que planificar y organizar adecuadamente. El problema es complejo, por lo tanto no hay soluciones simples. Si bien en ocasiones es necesario el rediseño organizacional del espacio físico asistencial, de las vías de acceso y de salida, personalmente no creo en la eficacia de rejas que impidan el paso, llaves que cierren puertas, o vigilancia contratada, fundamentalmente cuando se trata de un establecimiento público estatal de salud. En nuestros hospitales es necesario desarrollar una cultura del trabajo basada en el aspecto humano, con centro en la seguridad y en la dignidad, en la no discriminación, en la tolerancia, en la equidad, en la cooperación. Es importante que los profesionales puedan desarrollar una muy buena relación médico-paciente, con fluida comunicación. El personal de salud debe estar entrenado en intervención en crisis, y deben poder aplicar protocolos de conducta contra la violencia. La democratización de la institución (recordemos que el Samco lleva más de seis años intervenido), la participación cívica activa, la organización de los servicios centrada en las necesidades de la población, la mayor inversión pública y las mejores condiciones laborales para el personal, son -sin lugar a dudas- una mejor y más perdurable propuesta preventiva para los hechos de violencia que pueden suceder. Respuestas simples a problemas complejos, serán tan solo un parche.
Dr. Ramiro Huber
La historia que escribimos
“La historia la ganan los que escriben”, dice el eslogan de un llamado a concurso para escritores. Ganar la historia. ¡Qué desafío! Corren en nuestra Argentina momentos muy complicados y asombrosos. Sobre todo para la mayoría del pueblo que vivimos nuestro trabajo, nuestro espacio en la sociedad y nuestra lucha cotidiana sin pertenecer a ámbitos exclusivos, como ser los de la política, los jueces, los del jet set, la farándula, los medios, los espías. Ellos poseen información y respuestas a muchos de los interrogantes que la mayoría captamos a través del filtro que significa la prensa oral y escrita. Y encontramos que esa prensa se contradice en forma ostentosa. Y nosotros, Juan Pueblo, leemos, escuchamos, observamos a los que pretenden ganar la historia escribiendo. Pero hasta acá, en esa gigantesca contradicción, en ese nerviosismo opuesto, sólo consiguen confundirnos. Y, así, es probable que sean muy pocos los que circulan por la vida en paz. Por lo que desde mi humilde lugar de ciudadana común, hago un llamado a la reflexión a los responsables, para que paren el nerviosismo, la violencia, los gritos e insultos demostrativos de su impotencia, las agresiones, o las miradas banales que pretenden restar importancia a lo que en realidad nos agobia y nos asusta. Paren, paren, paren. ¡Por favor! Es el momento de que todos, absolutamente todos, se pregunten y se contesten, si están satisfechos con la historia que están escribiendo.
Edith Michelotti
Agradecimiento a Fundación Messi
Entre tantas cosas terribles que nos depara el diario vivir en la actualidad, el señor Lisandro Itzcovitz publicó una carta de reconocimiento a uno de los grandes talentos que ha dado nuestra ciudad, el actor, director, productor teatral que se llama Pablo Razuk. Fue un soplo de aire fresco saber de su trayectoria y sobre todo su origen: es rosarino. Por eso, nos sentimos orgullosos de ser cuna de grandes talentos y grandes personas, ya sean músicos, actores, cantantes, pintores, periodistas, escritores, deportistas. En estos días se dio a conocer la inauguración de la Sala I de Internación del Hospital de Niños Victor J. Vilela, totalmente financiada por la Fundación Messi. Otro rosarino, comprometido con su ciudad, llevando a cabo una silenciosa labor, capacitando a muchos médicos en el Hospital Vall d’Hebron en Barcelona, ya hace unos cuantos años, en transplantes de médula osea. Gracias Lionel por ser rosarino, y si algo te faltaba, sos de Ñuls.
Cristina Burgues
DNI 3.184.242
Está todo dicho
Cuando se terminan las palabras y comienzan los hechos, se demuestra que estamos gobernados por una esfera enferma, egoísta, ególatra, pedante, autoritaria y sobre todo despreciativa hacia el pueblo. No gobiernan para los cuarenta millones de argentinos como dicen, lo hacen para un grupito de aplaudidores advenedizos y genuflexos además de oportunistas, llamados la militancia, que es igual que sus patrones con sus mismas virtudes, es decir usurpadores de sus cargos malhabidos, por más que digan que los votaron más del 50% de los votantes. Lamentablemente, la oposición, en una postura que la llaman democrática, es sinónimo de debilidad republicana, pues el gobierno y sus acólitos se están llevando puesta la República, tomando medidas cada vez más audaces para terminar de instalar, legítimamente, un gobierno paralelo al que lo suceda. Y la oposición no debe ser egoísta, porque no hay uno solo que plantee la situación tal como es. Estamos entrando en un cono de sombras muy difícil de salir. Estoy esperando una reacción de la que hoy todavía sigo llamando oposición y no cómplice de un suicidio republicano. Año difícil si los hay, pero con audacia y coraje se puede llegar a desterrar tanta malicia junta.
Dusan C. Sigulin
sigulindc@yahoo.com.ar
Inquietudes existenciales
Después de la vida qué. Si no existe nada más después de la muerte, de qué sirve haber vivido intensamente y esperando encontrar en la muerte alguna respuesta sobre el porqué de la misma. Este dilema es obvio que nos lleva a tratar de resolverlo, accediendo a las diversas creencias religiosas. Pero si nos pusiéramos a pensar que efectivamente hay o existe algo después de la vida o alguien con el cual poder conversar, serían muchísimas las preguntas a formular y, por supuesto, las respuestas sumamente interesantes para así comprender mejor este binomio de vida y muerte. Todos tendríamos preguntas que necesitaríamos que tengan respuestas que necesitamos conocer más allá de las religiones que nos dicen de la existencia de un dios. En este caso veríamos como una obra perfecta de creación, tiene principio y final con la muerte como última circunstancia para llegar a ese dios y según estas religiones entrar en la inmortalidad como ese mismo dios. Sería bueno que una vez que estemos en esa inmortalidad, la misma nos permita poder acceder a recorrer el universo y entonces sí seríamos conscientes de semejante aventura, donde se nos permitiría también resolver este dilema, o sea que hay vida después de la vida. También nos permitiría conocer mejor a Dios, lo cual nos facilitaría una solución a la verdad sobre todo, especialmente el saber para qué fuimos creados.
Armando Torres Arrabal
DNI 6.047.844
Insolventes morales
A propósito de la contienda electoral de 2015, creo que el juicio que uno haga a quien o a quienes son insolventes morales debe tener la máxima seguridad de que uno debe estar excluido de esa condición. Habrá que convenir que no todos están involucrados en la carencia de escrúpulos. Estoy absolutamente convencido de que aún quedan personas con una moral realmente envidiable que pese a la presencia de gente tóxica a su alrededor, no quedan contaminados. Es evidente que poseen indestructibles dosis de principios éticos y morales que los constituyen en personas de bien. Con el correr del tiempo y en las diferentes etapas de la vida, el hombre aún de niño tiene necesariamente que enfrentar situaciones de diverso carácter. Pareciera que cada día tiene un desafío. Digo: el costo de vivir, claro que en la medida que se quiera o pueda, las opciones subyacen, hay que buscarlas y no es difícil encontrarlas cuando depende de uno. Las dificultades abruman y está en la buena voluntad enfrentarlas. Sería maravilloso ver cristalizada la paz en el mundo, quitando del corazón de muchos hombres hasta el último vestigio de maldad. Está verdaderamente demostrado que el libre albedrío fue tomado, pero no siempre para ser feliz y hacer lo mismo con el prójimo. Si bien esto último se asemeja al precepto bíblico, creo que el espíritu del mismo está en correlato con no soslayar el respeto que la doctrina lleva consigo. El hombre ha tenido diversas oportunidades de vivir en armonía con sus semejantes, pero lamentablemente, afanes y ansiedades sumamente desmedidos le provocaron satisfacciones de diverso carácter. Pero tenemos que asumir que la paz es una labor de todos ya que si se establecen marcadas diferencias como hasta hoy, será más de lo mismo. Hay que dejar de lado la soberbia y el egoísmo y disponerse al inmediato cambio. Se puede cuando se quiere. No tengo dudas que ha penetrado en la piel del hombre la idea fija de no mirar ni para atrás ni para los costados. Abogo a que el sol salga para todos, pero que por favor no se olvide de esta necesitada Argentina.
Oscar H. Rodríguez
DNI 6.004.403