Jueves 25 de Septiembre de 2014
Fenómeno social que crece alrededor de las grandes ciudades y, supuestamente, las autoridades no saben cómo detener. Hay un desmanejo institucional del país, las autoridades cada vez más ausentes nos están llevando a una anarquía peligrosa, siempre nos tiran alguna bomba de humo para entretenernos y desviarnos del verdadero problema social que se está deteriorando en forma alarmante. Solamente para recodarles, ya que creo están mirando para otro lado, desde los años 90 se viene desguasando ideológicamente el país en todas sus formas, ya sea industrial, comercial, social, educativo, y profesional en todas sus ramas, que dentro del ranking de países menos desarrollados estamos bajando a velocidad extrema. Cuando se cierran los ferrocarriles, comienza el éxodo de pobladores de medianas y pequeñas localidades al no tener trabajo en sus lugares de origen. Cuando llegan a la gran ciudad, se dan cuenta de que la aglomeración no les permite desarrollarse, buscan un lugar, ¿y donde van a parar? A las villas, que les permiten por una pieza pagar hasta 1.500 pesos, no encuentran trabajo y buscan la forma de sobrevivir de mil maneras distintas, changas, trapitos, subsidios, cuando no la droga, donde se gana más plata pero se corre el peligro de la adicción. Esta es la verdadera cuestión del por qué de las villas y su proliferación en el país. Muchos salen en piquetes a pedir viviendas y son apaleados por la policía, y muchas veces criticados por la TV. Antes, el Banco Hipotecario Nacional era nacional y no privado, ahora trabaja como una entidad financiera, les prestan a empresas constructoras que, si el costo de una vivienda por ejemplo cuesta u$s 100.000, ellos las venden a u$s 20.000. Este fue el beneficio de la privatización de un banco creado con fines sociales. Cualquier trabajador, con acreditar un salario con un trabajo digno, era candidato a tener su vivienda propia y pagarla en cómodas cuotas, cosa que ha ocurrido en las últimas décadas, hoy es más fácil comprar un auto. Las multinacionales dejaron su sello y los gobiernos las cumplen al pie de la letra. Este es el resultado de la tremenda migración interna, que le complica la vida a todos los argentinos y les hacen perder su honestidad, su hombría y su dignidad, pero como muchos fueron beneficiados por migajas, todavía votan a sus opresores y explotadores. Esto se llama falta de educación.
Dusan sigulin
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