¿Cómo es posible?
Nadie ignora que el ciudadano al emitir su voto lo hace convencido de que su postulante cumplirá fielmente lo que ha prometido. A pesar del tiempo transcurrido y luego de la eliminación de los...

Jueves 08 de Mayo de 2014

Nadie ignora que el ciudadano al emitir su voto lo hace convencido de que su postulante cumplirá fielmente lo que ha prometido. A pesar del tiempo transcurrido y luego de la eliminación de los gobiernos militares de Videla y Massera, todavía los votantes esperamos que algún presidente cumpla con la palabra prometida. Todos ellos han prometido que de ser presidente el pueblo iba a vivir mucho mejor. Que defenderían con uñas y dientes a los más necesitados. El verso de siempre. La única diferencia es que los que han vivido mejor han sido ellos y no el pueblo. Cómo es posible que al laburante le alcance menos la plata debiendo hacer malabarismo para llegar a fin de mes y que los gobernantes de turno los ahoguen con impuestos y más impuestos. Lógicamente, dineros que les sirven para financiar campañas políticas y para seguir ellos enriqueciéndose. Cómo es posible que el gobierno haya recaudado el doble del año pasado a esta fecha, vanagloriándose de ello (y hablamos de miles de millones), robados de los salarios del laburante activo y pasivo y honrados empresarios. Cómo es posible que con el dinero de los laburantes ayuden económicamente a los "ni-ni" (ni estudian, ni trabajan), en lugar de crear fuentes de trabajo para que no tengan estos vagos que vivir de la limosna. Cómo es posible que desde la cima del poder hasta el último de los políticos la gran mayoría de ellos esté investigada por enriquecimiento ilícito, estafa, abuso de poder, entre otras cosas y los jueces, encargados de las denuncias, cajoneen los expedientes o fallen con que las denuncias ya prescribieron. O que, aunque haya pruebas contundentes, aludan que las mismas no son suficientes. Cómo es posible que la Justicia no cumpla con el rol para el cual a sido designada. Lo peor que le puede pasar a un país es no tener justicia, es por ello que cuando vemos pancartas pidiendo justicia pensamos en qué justicia están pidiendo si aquí no existe. Los términos empleados en esta carta no van sólo dirigidos al oficialismo sino también a la oposición, que son iguales o peores que ellos. Al laburante le pasa lo mismo que cuando entra un delincuente a su casa y zafa de que éste lo mate (total, si lo mata no pasa nada); lo ata de pies y manos y lo amordaza; lo único que le queda al pobre tipo es mirar cómo lo desvalijan impotente de poder defenderse.

Rogelio Rafael Carrero
DNI 6.012.891