Miércoles 26 de Marzo de 2014
La carta enviada por señor Daniel F. Chávez, publicada el 20/3, con el título “Como el agua y el aceite”, describe con gran claridad las abismales diferencias entre el Papa Francisco y la señora presidente, y que es meritoria de ser leída. Como compendio de la misma se puede resumir en la siguiente conclusión: Francisco es humildad, mansedumbre, bondad, sabiduría, servicio, espíritu de pobreza, todas las cualidades que lo enaltecen. En cambio la presidente todo es soberbia, poder, dinero, corrupción, desprecio y violencia hacia los opositores y un súper ego que la ensombrece. Lo que se olvidó el señor Chávez es recordar el fastidio y rechazo a Francisco, de parte de la presidente en el día de su elección, a tal punto que mandó a sus aduladores a denostar, descalificar y denigrar en forma pública al nuevo Papa, sabiendo que esa bajeza era una ofensa al pueblo argentino; y que aún, debido a su soberbia, no le ha permitido tan sólo un pequeño acto de grandeza en pedir perdón a Francisco y al pueblo por tamaña ofensa. Peor aún, hoy se pavonea aparentando ser la mejor seguidora del Papa después de tantos años de escarnio contra la persona que hoy es nuestro Santo Padre. Qué bueno es recordar dos frases tan verdaderas: la humildad enaltece, la soberbia envilece.
Juan Carlos Bressan / DNI 6.347.664