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Cometían entraderas vestidos con uniforme de policías

Dos hombres y una mujer fueron apresados el viernes en dos allanamientos acusados de integrar una banda dedicada a cometer entraderas en domicilios de distintos barrios simulando ser policías

Domingo 13 de Julio de 2014

Dos hombres y una mujer fueron apresados el viernes en dos allanamientos acusados de integrar una banda dedicada a cometer entraderas en domicilios de distintos barrios simulando ser policías. En poder de los mismos, los pesquisas hallaron objetos, electrodomésticos y prendas de vestir que serán exhibidas a las víctimas para comprobar que sean producto de esos atracos y el lunes serán llevados a Tribunales para la audiencia imputativa correspondiente.

   De acuerdo a la información policial, pesquisas de la Brigada de Investigaciones encontraron que en las denuncias presentadas por víctimas de entraderas cometidas durante los últimos 15 días se registraban coincidencias. En ese sentido los voceros hablaron de los rasgos fisonómicos de los ladrones, las ropas oscuras y similares a las de la policía, las supuestas órdenes de allanamientos que decían tener y la violencia con la que actuaban.

   A esos datos los investigadores les sumaron “información de calle” y junto a la fiscal de Flagrancia Georgina Pairola determinaron el escondite desde el cual operaba la banda. Así, con una orden de allanamiento llegaron la noche del viernes a Barra 3791 donde apresaron a un hombre y una mujer acusados de integrar el grupo.

   Se trata de Maricel Viviana F., de 40 años, y Gustavo Ariel F., de 22. A la hora de requisar la vivienda, los pesquisas incautaron artículos de informática, teléfonos celulares, prendas de vestir, llaves de diferentes modelos y marcas de autos, uniformes policiales, una réplica de pistola de aire comprimido plateada calibre 45, un porta cartuchos marca Lorman con 29 cartuchos calibre 12, una campera negra y dos I-pod, todos elementos denunciados como robados en las entraderas de los últimos días.

   En tanto ayer, alrededor de las 11.30, los agentes de la Agrupación de Unidades Especiales llegaron hasta bulevar Seguí al 6000 donde sorprendieron a Gustavo Ariel F., de 22 años y apodado “Fantasma”, mientras lavaba en la vereda el Renault 18 que algunas víctimas habían descripto como el utilizado por la banda. El muchacho tenía en su poder tres teléfonos celulares que le fueron secuestrados.

   De acuerdo a la información oficial, este trío sería parte de una banda que cometió al menos cuatro entraderas registradas el 28 de junio pasado en Montevideo al 3500, el 30 de junio en La Paz al 3200, el 8 de julio en Pasco al 5500 y el 10 de julio en Magallanes al 3500, todos episodios perpetrados de manera similar.

Los hechos. De los cuatro episodios violentos que le achacan a los detenidos, al menos dos de ellos trascendieron públicamente los últimos días de junio pasado. “Los otros no se ventilaron porque la investigación estaba en marcha y no queríamos alertar a los maleantes de que estábamos sobre sus pasos”, dijo una fuente de Jefatura.

   Lo cierto es que el 28 de junio a la mañana los delincuentes llegaron hasta la casa del empresario Leonardo Esteban D.R.T, en Montevideo al 3500. Se movían en dos vehículos y mediante artimañas sorprendieron a los ocupantes del chalé para ingresar a robar. Los ladrones vestían ropas similares a las policiales y simularon hacer un allanamiento para ganar el interior de la vivienda, reducir a sus habitantes y alzarse con dos notebooks, teléfonos celulares, 12 mil pesos y una camioneta Toyota Hilux modelo 2013 color champán patente MWH 024.

   Tras conocerse el atraco La Capital estuvo en la vivienda pero las víctimas prefirieron no dar a conocer lo ocurrido. Incluso argumentaron que tampoco hablarían con la policía y que sólo harían la denuncia de lo ocurrido mediante un abogado en los Tribunales. No obstante, algunos vecinos dijeron que la banda se movilizaba en un Fiat Palio y un Chevrolet Corsa, ambos blancos. Dos autos diferentes al secuestrado.

   El atraco más violento fue el cometido el 30 de junio en La Paz al 3200 donde viven Ana María Brites, de 55 años, y su esposo, Luis Ventri, de 61. A las 8.10 de ese día la mujer fue sorprendida por una pareja que entró a su casa diciendo que eran policías aunque rápidamente exhibieron armas y le pidieron dinero mientras su marido estaba a merced de otros dos malhechores que lo liberaro cuando consiguieron un buen botín.

Buscando el auto. Todo se desencadenó cuando Luis fue a una cochera cercana a su casa a buscar su Ford EcoSport para ir a trabajar. Apenas subió al vehículo fue emboscado por dos hombres armados que lo obligaron a bajar y subir a un Peugeot blanco.

   La mujer dijo que quien portaba el arma era “un hombre con el pelo rapado y vestido con un pantalón y campera de color negro, con una guarda roja”, mientras la mujer “era rubia, de pelo largo y con un uniforme negro similar al que usa la policía”. Enseguida la obligaron a tirarse al piso boca abajo diciendo que era un allanamiento por lavado de dinero. Y cuando Ana María les dijo que su esposo era un humilde pintor, le empezaron a exigir la entrega de dinero. “Destrozaron todo, tajearon los sillones y dieron vuelta todos los cajones buscando plata. En un momento me preguntaron cómo mi marido había comprado la EcoSport y entonces pensé que lo habían agarrado en la puerta de la casa y le habían quitado la llave”, comentó la mujer a este diario.

   Mientras tanto Ventri permaneció en poder de otro par de ladrones que, tras pegarle en la cabeza con la culata de un arma y atarlo con alambres, le rompieron la boca a golpes y lo picanearon para que diga dónde guardaba dinero. Todo eso arriba del Peugeot de los ladrones, donde había “varias armas con silenciadores”, que recorrían la ciudad sin rumbo fijo.

   Finalmente los ladrones se alzaron con 6 mil pesos que la pareja tenía ahorrados, otros 3 mil de una de las hijas, una computadora, dos relojes y dos anillos como botín. Antes de irse la mujer quedó amordazada y tendida debajo de una cama y su esposo, muy golpeado, abandonado en un descampado de la zona oeste donde lo levantó un automovilista que lo llevó a una estación de servicios cercana.

   Los dos últimos episodios achacados a la banda fueron el 8 de julio en Pasco al 5500, donde vive Alejandra S.; y el 10 de julio en Magallanes al 3500, donde reside la familia de Javier Sebastián V. De esos hechos no trascendió los botínes conseguidos por los ladrones.

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