Luego del proyecto presentado por la edil pullarista Anahí Schibelbein, quien propuso una mesa de rediscusión de las políticas de movilidad para el centro y microcentro, los comerciantes salieron al cruce. Reunidos en la Asociación Empresaria de Rosario los comerciantes del centro de la ciudad expresaron su preocupación ante la posibilidad de restricción a la circulación o estacionamiento de automóviles particulares en el área central.
La posibilidad de un regreso al cierre del microcentro, medida que tuvo vigencia de 1980 a 2003, puso en guardia a los comerciantes, quienes insisten que "ingresar con autos y estacionar es una variable fundamental para sostener las ventas". Un tema que la concejala no planteó en su propuesta pero que sobrevuela el debate sobre qué hacer con el caos vehicular en la city rosarina.
La preocupación empresaria comenzó luego de que la propia Schibelbein pusiera en debate la vigencia del Plan Integral de Movilidad (PIM) de 2010 en el que se plantearon tres ejes de discusión: que más gente utilice el transporte público, que se desarrolle el transporte no motorizado y disuadir el uso del transporte privado motorizado. Catorce años después, la iniciativa quedó en letra muerta. Y la edil radical busca ahora una mesa de debate para rediscutir estos temas. "Está claro que ninguno de los tres ejes se lograron y es necesario hacer una nueva convocatoria a debatirlo", destacó la concejala, para meter "el dedo en la llaga" de los centros comerciales del casco antiguo.
Guardia en alto
Enterados de la iniciativa, los comerciantes pusieron la guardia en alto. “Si bien desde el sector promovemos aquellos proyectos de infraestructura urbana que generan mayores espacios de peatonalización a los centros comerciales abiertos, entendemos que la posibilidad de ingresar con autos particulares al centro y estacionar es una variable fundamental para sostener las ventas”, expresaron los referentes.
Hasta 2003
En la discusión mediática sobrevuela la norma que impedía el acceso en coches particulares al microcentro. Comenzó en 1980 con la prohibición al ingreso de vehículos particulares al microcentro entre la 10 y las 20 de lunes a viernes, y de 10 a 13, sábados y medio feriados. En 2002, y por presión de los comerciantes, se flexibilizó entre las 8 y las 15. Pero un año después se liberó el cepo del tránsito particular definitivamente. El acceso comenzó el 12 de mayo de 2003, en fase experimental, pero hubo prórroga en 2006, hasta que luego se instaló la liberación definitivamente hasta la actualidad.
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Si bien la rediscusión del plan de movilidad planteado por Schibelbein no adelanta ni habla en ningún momento restricciones vehiculares sino de "dar el debate con especialistas en movilidad", los referentes nucleados en la Asociación Empresaria le salieron al cruce.
Desde el sector consideran que quitarle al comprador la posibilidad de circular y estacionar generaría un impacto negativo sobre el comercio, siendo esto aún más inoportuno si se considera que las ventas minoristas acumularon en 2024 un descenso de 10 % frente a 2023, con 10 meses en bajas interanuales y sólo dos en alza, octubre y diciembre.
No a la vuelta al cepo
Los comerciantes rosarinos aseguran que ya fue demostrado que la circulación de particulares es necesaria, de hecho, recuerdan que a principios del 2000 "cuando la misma estaba prohibida se decidió la apertura y el impacto fue altamente positivo".
La reacción de los comerciantes, en particular de la Asociación Calle San Luis, surge a partir del propio informe que realizó el equipo de Schibelbein en el que muchos usuarios consultados hicieron referencia a un mejor transporte urbano de pasajeros, y se abrió la necesidad de rediscutir restricciones al ingreso vehicular al sector comercial.
El sector impulsado por la Empresaria consideró que "teniendo en cuenta la afluencia al centro de trabajadores, clientes y visitantes, desde el sector consideran que para avanzar en ese tipo de medidas es necesario tener otras variables de movilidad resueltas: alternativas de transporte y estacionamiento, como por ejemplo mayor cantidad de playas de estacionamiento, y la seguridad para circular en cualquier momento del día con tranquilidad".
Para el titular del Centro Comercial Calle San Luis, Miguel Rucco, pensar una restricción para los autos particulares a las zonas comerciales es "para ciudades que tienen subte, pero para un centro comercial donde llegan clientes desde el área metropolitana o de otras provincias, no deja otro margen que la llegada en autos particulares".
El directivo se adelantó a considerar que "en vez de prohibir", se deben impulsar acciones como playas subterráneas, más transporte y servicios. "Rosario no tiene supermanzanas peatonalizadas, no es para la lógica que tenemos acá. En el caso de calle San Luis es un mayorista que abastece la ciudad y la región, es el centro más importante de la provincia y uno de los más importantes del interior del país por facturación y cantidad de gente empleada. Desde aquí hemos propuesto tours de compras, mejorar servicios y veredas, con mayor accesibilidad para mejorar la calidad de atención y de servicio a nuestros clientes", remató.
Mirada en grande
La propia Schibelbein salió a contestar al comunicado de los comerciantes. "Este sector tiene la tendencia a hacer cuestionamientos cada vez que hay preocupación por temas de urbanismos y mejoramiento del casco histórico. En este caso, sin leer o escuchar los proyectos. Me llama la atención, porque algunos son asesores del concejal Hernán Calatayud. Mi iniciativa no tiene ninguna consideración al respecto. Todo lo contrario, no he avanzado en ninguna propuesta para no generar perjuicios e ir directamente a una mesa a rediscutir el plan de movilidad".
La edil reiteró sus tres ejes, insistió en analizar el estado de situación y llamó a buscar soluciones metropolitanas junto al Ente de Coordinación Metropolitana (Ecom). "Es entendible que existan preocupaciones de diferentes sectores a la hora de discutir este tema. Sin embargo, cuando se vive en una ciudad de un millón de habitantes hay que ceder comodidades, no se puede pensar en estacionar el auto frente a la casa, frente al trabajo y enfrente de un comercio donde se va a comprar. Hay que tener consideraciones y no negarse de antemano. Mucho se discutió la peatonalización de calle San Luis y en la actualidad son los propios comerciantes los que la solicitan, porque la gente puede caminar, mirar y comprar, y promovió más las ventas. Por eso, creo que hay que arriesgarse y mirar un poquito más allá", dijo finalmente.