Colonialismo cultural
Deseo expresar mi total adhesión a los conceptos que el señor Carlos Napolitano ha vertido en su carta "Secundario para comerciantes" de fecha 24 de diciembre. Deduzco que se trata de la autorizada opinión de un...

Jueves 29 de Diciembre de 2011

Deseo expresar mi total adhesión a los conceptos que el señor Carlos Napolitano ha vertido en su carta "Secundario para comerciantes" de fecha 24 de diciembre. Deduzco que se trata de la autorizada opinión de un docente. Me identifico totalmente con sus apreciaciones, ya que es pública y notoria la dependencia cultural de los países periféricos con relación a las grandes potencias imperiales, de vieja data y que cuenta con el beneplácito de cierta clase política (de distintos signos) encaramada entre los pliegues del poder. Notoria o disfrazada, esta "transculturación", o sea la transferencia de una cultura a otra implica o supone la pérdida o desarraigo de una cultura precedente. La historia de la humanidad está llena de ejemplos de culturas que sucumbieron, a veces violentamente, a manos de pueblos o naciones que dejaron su impronta. En nuestros tiempos, tras el advenimiento de las formas agresivas del capitalismo (léase imperialismo), la cultura es también un recurso ya elegido como blanco de explotación para las transnacionales: la educación, el idioma, el cine, la música, el turismo, la industria editorial. Nuestra acotada mirada a la imposición idiomática está lejos de constituir una postura xenófoba particularizada con el idioma inglés, aceptado internacionalmente como vehículo de entendimiento. Nuestra encendida defensa del idioma castellano y otras lenguas (italiano, francés, portugués) surge como un imperativo frente a una preocupante sustitución que hace las veces de "ariete cultural" que abre las puertas a penetraciones sociales, políticas, y económicas de las que el mundo todo y América en particular tienen acabados ejemplos: desde las invasiones inglesas, Malvinas, el despojo a México, Guatemala, Panamá, Cuba, Santo Domingo, Haití, recientemente Honduras. Los últimos intentos con el Alca. La malevolencia imperial apela a veces a métodos estratégico-diversionistas. Para ello cuentan, además del condimento cultural, con el maridaje de cierta intelectualidad vernácula, muchas veces formadas en sus propias universidades, que retornan al país para gerenciar el chantaje y el despojo.

Jorge Medín,
DNI. 5.985.636