Martes 04 de Diciembre de 2012
Sábado, pasadas las 11 horas, en la esquina de Córdoba y Sarmiento espero un colectivo para regresar a mi casa. Delante mío una señora mayor, de bastones canadienses que le ayudan a sobrellevar su discapacidad. A las 11.05 llega el coche 74 de la línea 134. Un coche de piso bajo. Se supone que está preparado para personas con movilidad reducida. Accede la señora y comienza a buscar un asiento. Marco mi pasaje (N° 0100608, tarjeta N° 00264227). Los seis asientos de la parte delantera de la unidad están sobre elevados, el escalón es de alrededor de 30 centímetros, están ubicados sobre las guardabarros delanteros del colectivo. Imposible acceder. Resultado: la señora, con sus dos bastones canadienses, debió viajar parada, con todo el peligro que ello implica. Con toda la vergüenza ajena que implica que algún funcionario audaz permita que estos colectivos "adaptados" no puedan ser utilizados por personas con movilidad reducida. Continuamos sosteniendo económicamente a personas carentes de idoneidad (por educación no quiero decirles inútiles) que con dineros públicos traen a la ciudad unidades de transporte que no nos resultan beneficiosas. ¿Algún funcionario de la Municipalidad de Rosario recogerá el guante?
Mario Oscar Buss / DNI. 11.939.019