Colchones en Pellegrini (II)
Con real desasosiego el pasado 10 de julio leí la carta dirigida a nuestro intendente, bajo el título "Colchones en Pellegrini". Mientras leía conservaba un cierto grado de esperanza de encontrar en tal texto una mínima o escueta mención al tremendo drama social que representa la "gente en situación de calle"...

Jueves 16 de Julio de 2009

Con real desasosiego el pasado 10 de julio leí la carta dirigida a nuestro intendente, bajo el título "Colchones en Pellegrini". Mientras leía conservaba un cierto grado de esperanza de encontrar en tal texto una mínima o escueta mención al tremendo drama social que representa la "gente en situación de calle", máxime en jornadas de despiadado frío, como las actuales. Pero la remitente solo reclamaba al intendente por los "cinco colchones" que encontró sobre Pellegrini, utilizados por personas paupérrimas para pernoctar en tal lugar (incluso con sus bebes) o por la "falta de higiene en el lugar" o por las "emanaciones" que de tal lugar "emergen", que estropearían "el lugar de paseo" para "muchas familias rosarinas" y por los "turistas que han viajado y siguen viajado en contingentes", etcétera. Ninguna mención a la imperiosa necesidad social de atender al tremendo cuadro de niños y de adultos pernoctando en plena vía pública, máxime en noches de crudo invierno. Ningún reclamo explicita a nuestros gobernantes para que atiendan, como es su deber, a tan grave problema, con la creación y el mantenimiento de "centros de noche" (al menos) donde tales carenciados pueda encontrar algún refugio de las inclemencias del tiempo y, como mínimo, un plato de comida caliente (tengo entendido que se ha sancionado, hace tiempo, una ordenanza municipal en sentido, que permanecería incumplida). O también apoyando con ayuda estatal, a diversas organizaciones privadas (por ejemplo Sol de Noche, Berutti al 3200), que precisamente se ocupan de paliar tales situaciones, dando un ejemplo de solidaridad y de sensibilidad social que deberíamos imitar, más allá de los "olores" o de supuestas incomodidades que nos afectan en nuestro apurado paso –hacia nuestros calefaccionados domicilios– por las calles rosarinas.

Oscar Norberto Russo, orusso@funescoop.com.ar