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Colapsó el ascensor del Roque Sáenz Peña

Ocurrió el viernes y hubo que movilizar pacientes por la escalera. Ayer lograron reactivarlo, pero se viene la compra directa de otro elevador.

Miércoles 29 de Enero de 2014

El viernes pasado, el ascensor de Hospital Roque Sáenz Peña dijo basta. Colapsó, como tantas otras veces, pero en esta oportunidad con vistas a ser definitiva. Desde ese día, bajar y subir pacientes, familiares y alimentos desde planta baja hasta el primer piso se convirtió en una saga de maniobras. En los próximos días habrá una compra directa porque ya quedaron desiertas las licitaciones para cambiarlo por un equipo nuevo.

Por si fuera poco trabajo que tienen en el centro asistencial de la zona sur de la ciudad, el ascensor se agotó. Y todas las miradas fueron hacia la sala de clínica médica, donde está el área de internación para adultos, hombres y mujeres.

El elevador, que tiene más de un cuarto de siglo, es el medio utilizado para transportar a esos pacientes hacia otras áreas del hospital de Laprida al 5300, como radiografía o ecografía, o también en los casos que haya necesidad de externarlos para algún estudio en particular.

¿Cómo se realizan esas diligencias con el ascensor roto? La directora del centro de salud, Miriam Zacchino, no dejó de lado la buena disposición al relatar las vivencias. "Se bajan por la escalera con una tabla espinal (que es utilizada para transportar traumatizados) y para ese trámite colabora todo el mundo", describió.

Aunque ya van cuatro días del asueto que se tomó el aparato, Zacchino explicó que los familiares no se sienten molestos y que el personal no da muestras de fatiga por tener que subir y bajar las escaleras, hecho que, por otra parte, es habitual aunque el ascensor funcione.

Sin repuesto. El ascensor del Roque Sáenz Peña tiene más de 25 años y conseguir repuestos es una misión imposible.

Los técnicos trabajaban ayer sin descanso para instalar una pieza que habían construido. Un trabajo casi artesanal, igual que el mantenimiento que vienen realizando para tratar de ponerlo en marcha, aunque en los últimos tiempos la vida útil de los arreglos se acorta.

Para superar el problema ya se realizaron dos licitaciones para comprar un nuevo elevador, pero ambas quedaron desiertas.

"No conozco los motivos, pero no se presentó ninguna empresa", comentó la profesional. Y dijo que ayer se estaba trabajando en un trámite de compra directa porque "la situación no da para más".

En esta oportunidad, el principio del fin para el viejo ascensor fue el corte de luz del viernes que en la zona del hospital se extendió desde las 13 hasta casi la noche.

En ese lapso, las autoridades apelaron a un generador de energía y el elevador trabajó en forma intermitente, hasta que al final dijo basta.

Desde ese momento comenzaron los intentos por recuperarlo, recorriendo lugares para encontrar repuestos, y hasta incluso fabricando la pieza que ayer fue colocada, en medio de la expectativa general.

A media tarde, las manos casi mágicas de los técnicos lograron ponerlo en marcha una vez más. Ahora comienza la cuenta regresiva para comprar un ascensor nuevo.

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