Miércoles 10 de Noviembre de 2021
Después de casi tres años de ausencia sobre los escenarios, el actor y director rosarino Naum Krass regresa a escena con la obra "Dos viejos judíos", acompañado por Martín Fumiato y bajo la dirección de Ricardo Arias . El director y el intérprete contaron cómo es este trabajo que comenzó a gestarse durante la pandemia junto al fallecido actor David Edery , amigo de Krass y compañero de recordados trabajos como “La Forestal” y “Evita”, entre muchos otros, y que ahora finalmente lograr salir a escena.
“Dos viejos judíos”, que tanto Arias como Krass calificaron como un trabajo con elementos del absurdo y el costumbrismo, se centra en el encuentro de dos amigos , uno religioso, el otro comunista, enfrascados en sus memorias y recuerdos vinculados a la “judeidad ”. El actor, con más de 60 años en el teatro, aseguró que esta “no es una obra más; tiene una carga emotiva muy importante por el amigo que se nos muere dos meses antes de estrenar ” . “Esta obra rescata una parte sensible, me hace acordar a mis ancestros. Si bien mi judeidad va por otro lado, me ubica en un lugar entrañable de recuerdos de mi vida como actor, como hombre, como persona. Y que nos dirija Ricardo, que fue mi alumno hace 30 años, es un bonus interesante que te devuelve la vida ”, detallado.
La obra se presenta este viernes, a las 20.30, en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC, Paseo de las Artes y el Río) . Las funciones se reiterarán el 19 y 26 de noviembre en el mismo horario. Las entradas anticipadas se pueden comprar comunicándose al teléfono 3412139964.
Originalmente planeaban hacer “Dos viejos judíos” con David Edery. ¿Cómo surgió la idea de esta obra en aquel primer momento?
Naum Krass: La relación que teníamos con David, tanto en lo afectivo como en lo teatral, data de muchos años, casi 60, en los que llevamos a escena trabajos memorables, pero un año antes de la pandemia surgió de mutuo acuerdo la necesidad de trabajar juntos. Nos reuníamos casi con urgencia, se diría que era premonitorio. Sobrevino la pandemia y el aislamiento y ahí apareció Ricardo Arias para rescatarnos y nos propone trabajar sobre algo que era nada más que un título, “Dos viejos judíos”, con un género que podría encuadrarse en un absurdo moderado o una comedia dramática con toques de absurdidad.
Ricardo Arias: David y Naum fueron docentes míos en la vieja Escuela Nacional de Teatro, la que estaba en Mitre y Córdoba. Yo ya había trabajado con David en “Las hijas del Rey Lear” y “Aprovechar el tiempo”, obras que dirigí. Siempre supe que la obra se llamaría así y que la dramaturgia la construiríamos del modo que lo hicimos. Partiendo de historias personales, anécdotas, chistes, recuerdos familiares, recetas de cocinas. Podríamos decir que es un trabajo con elementos absurdos y costumbristas marcados sobre todo por las referencias de la judeidad.
¿Cuál fue la motivación para encarar ahora este proyecto?
NK: La motivación la definiría como la necesidad de dos viejos amigos de ir al rescate del olvido y la soledad en tiempos y edades difíciles. Esta no es una obra más; tiene una carga emotiva muy importante por el amigo que se nos muere dos meses antes de estrenar. Esta obra rescata una parte sensible, me hace acordar a mis ancestros. Si bien mi judeidad va por otro lado, me ubica en un lugar entrañable de recuerdos de mi vida como actor, como hombre, como persona. Y que nos dirija Ricardo, que fue mi alumno hace 30 años, es un bonus interesante que te devuelve la vida.
RA: Mi motivación mayor fue trabajar con ellos, que fueron para mí una referencia fuerte del teatro de nuestro medio, además de grandes actores, un orgullo. También un encuentro entre distintas generaciones y sobre todo el hecho que es muy difícil ver hoy en escena actores de más de 80 años. Algo fundamental para destacar, es que después del fallecimiento de David Edery, decidimos seguir con el proyecto convocando a Martín Fumiato y fue enorme la ayuda e impulso que nos brindó también Martín Edery, hijo de David, que forma parte también de este trabajo ocupándose del vestuario y manejo de redes sociales.
¿Cuáles son los conflictos más notables entre los dos amigos, uno religioso y el otro comunista? ¿Por qué se generan?
RA: Los conflictos se generan por la visión de la vida que cada uno tiene, pero lo más interesante es que a pesar de eso conviven. Algo que podríamos empezar a hacer en nuestra sociedad, convivir con nuestras diferencias. Ellos comparten su vida. Y los conflictos son generados por cuestiones cotidianas, como el hecho de la falta de papel higiénico en el baño, o cuestiones trascendentes como Dios.
NK: Los conflictos más notables en realidad no son los que se muestran. Hay algo de ambiguo en el planteo, un texto que va por debajo, sostener la vida a pesar del evidente finitud. Son como dos niños peleando por cosas insólitas. Uno cree que el otro lo traicionó, lo denunció y se escapó con su mujer que estaba gestando su hijo. Los temas fueron surgiendo a partir de nuestras diferencias y afinidades y algo que teníamos en común, la judeidad. Yo aferrado a lo epicúreo de la cuestión judía y él, David, más apegado a lo religioso. Fueron surgiendo los temas, la religión, el amor por una misma mujer, la comida. Para es mí una forma de disfrute al compartir lo que cocino, para él como un tema de celebración judaica.
¿Por qué la religión y la ideología son fuente de conflictos, no sólo entre estos dos amigos, sino en cualquier vínculo personal, familiar e inclusive a de una sociedad?
RA: Los conflictos religiosos e ideológicos son constitutivos de lo humano, por lo tanto impregnan todas las relaciones, inclusive las de amistad y familiares. Algunos tienen solución y otros no.
NK: En este caso particular, los conflictos que tratan de dirimirse son nada más que la motivación para seguir latiendo. Y los conflictos son irresolubles porque son como espirales, todos los días volvemos al principio.
¿La obra representa de alguna manera a la sociedad en general y argentina en particular?
NK: La obra no pretende reflejar una problemática social generalizada, aunque lo parezca. No es nuestra intención. Son dos viejos judíos aquí y ahora. El público sacará conclusiones y nosotros no queremos dar respuestas.
RA: En realidad la obra está situada en un espacio indefinido, las referencias únicas son México, Jerusalem, Israel y Argentina. Y hay referencias que hacen a nuestra historia.
¿Cuáles son los “recuerdos vinculados a la judeidad” a los que se hace referencia?
RA: La obra se estructura en relación a estas referencias, desde el Pésaj, hasta oraciones religiosas, pasando por chistes y recetas de cocina. La judeidad es un elemento constitutivo de la obra y de los personajes.
NK: Los recuerdos vinculados a la judeidad son innumerables, la música, la comida, los rituales, la creencia, el recuerdo de la bobe cuando cocinaba, la creencia de uno y el descreimiento del otro. Los recuerdos chocan con un presente en lo personal de los personajes que son hombres grandes rememorando tiempos jóvenes en un entorno social perverso y mezquino en el que el viejo no sirve.