Domingo 21 de Agosto de 2011
Gabrielle Bonheur Chanel, la icónica diseñadora francesa que revolucionó el mundo de la moda bajo el nombre de Coco Chanel, fue una espía para los nazis bajo el alias de Wesminster, según una nueva biografía de la conocida modista que salió a la venta en Estados Unidos.
"Chanel era más que simplemente una simpatizante y colaboradora de los nazis. Era una agente numerada de los nazis que trabajaba para la Abwehr, la agencia de inteligencia militar alemana", asegura la editorial Knopf.
"Durmiendo con el enemigo: La guerra secreta de Coco Chanel", escrito por el periodista estadounidense Hal Vaughan, ofrece detalles de la conexión de la modista francesa con los nazis, entre ellos su supuesto número de agente para la Abwehr, el F-7124, y su alias, Wesminster.
A raíz del análisis de archivos en el Reino Unido, Alemania, Francia y Estados Unidos, el periodista, que luchó para el ejército estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, devela por primera vez documentos que detallan las extensas actividades de Chanel durante la guerra. Según esas averiguaciones, la emblemática diseñadora francesa habría realizado misiones para el servicio de inteligencia nazi en Madrid y Berlín durante la Segunda Guerra Mundial junto a su amante, el oficial Hans Gunter von Dinklage, algunas de ellas en nombre del general de las SS Walter Schellenberg, mano derecha del comandante en jefe de ese cuerpo, Heinrich Luitpold Himmler.
Esta nueva biografía revela de dónde provenía el antisemitismo de la diseñadora, por qué estaba "tan arraigado en ella", y cómo fue reclutada para pertenecer al cuerpo de inteligencia de los nazis.
Además, explica cómo Coco Chanel utilizó su posición de espía nazi para recibir favores, como asegurar la liberación de su sobrino de un campo de internamiento militar o arrebatarle el control de su marca de perfumes a sus socios judíos, que se tuvieron que exiliar en Estados Unidos durante la guerra. También se detalla cómo la reina de la moda consiguió escapar de la muerte cuando fue detenida y liberada posteriormente en París.
La icónica diseñadora, que ha protagonizado numerosas biografías y películas, murió en 1971 en París, ciudad a la que regresó a los 71 años después de nueve años de exilio en Suiza para resucitar su reputación y reinventar la marca con la que revolucionó el mundo de la moda.