Martes 01 de Noviembre de 2011
Quisiera referirme a la noticia publicada el día martes 25 de octubre, que alude a la construcción de cocheras subterráneas en la Plaza San Martín. Recomiendo a los docentes que investigan sobre problemática ambiental usar esa información para trabajar con sus alumnos en las instancias que nos definen como seres humanos: razonamiento y reflexión. Razonemos. ¿Cuál es el sentido de esta iniciativa que se autodeclara de interés municipal? Primero, obviamente, la inversión económica que trata de convencernos a todos de lo que necesitamos como comunidad. La comodidad y la inmediatez se imponen sobre cualquier alternativa que comprometa acciones responsables y sustentables. Se proponen dos niveles de estacionamiento con boxes para autos, motos, bicicletas y locales comerciales. Esto trae implícito un gran consumo energético, concentración vehicular y calentamiento del sector. Se estimula un crecimiento inarmónico reñido con nuestro paisaje natural y cultural. Basta ver la imponente arboleda, irreemplazable por su tamaño y función, para reflexionar sobre nuestras verdaderas necesidades. Un solo árbol, durante su vida, consume una tonelada de dióxido de carbono. La plaza San Martín posee una imponente arboleda, irreemplazable por su tamaño y función. Además forma parte de nuestra identidad como rosarinos. El impacto de esta obra atenta contra la calidad de vida de todos. El desafío para las autoridades después de firmar como compromiso la Carta de la Tierra debería pasar por establecer nuevos códigos que encaucen nuestra conducta cotidiana, hay muchos que estamos dispuestos a respetar normas de convivencia, de otra forma se justificaría un crecimiento, sí, pero sin desarrollo humano.
María Esther Linaro